Liberan el corralón y un bono compensará la pesificación
El Gobierno dará a conocer en las próximas horas un cronograma por el que obligará a los bancos que aún no lo hicieron a anticipar el reintegro de los depósitos que se mantienen reprogramados, según pudo establecer LA NACION de fuentes confiables del equipo económico.
Según los números que se analizaban anoche, el plan de apertura del corralón llegará hasta las colocaciones de $ 42.000 (el total de la serie E de Cedros), es decir, los depósitos que en origen eran de hasta US$ 30.000. Y dejará habilitado al Banco Central (BCRA) para determinar cuándo avanzar en su total remoción, en la medida en que las condiciones financieras lo permitan.
El dato central del plan es que, mediante un bono nominado en dólares y a 10 años de plazo, el Estado reconocerá el valor resultante por la diferencia compulsiva en el cambio de moneda, tras tomar en cuenta el fallo redolarizador de la Corte Suprema que declaró inconstitucional la pesificación.
De esta manera el ahorrista quedaría en condiciones (la aceptación será voluntaria) de retirar los pesos y llevarse además el bono hasta sumar en todo concepto el equivalente de lo que originalmente tenía en dólares. Aunque también se estudia habilitar a los bancos para que ofrezcan canjearle ese bono a los depositantes que, en el momento de pedir el reintegro, acepten constituir una nueva colocación de sus fondos.
La apertura del corralón -cuya fecha aún no ha sido definida- será parte de un paquete de medidas que, al decir del ministro Roberto Lavagna, "apunta a avanzar en la liberalización y capitalización del sistema financiero", como adelantó el lunes ante banqueros en Nueva York. La piedra angular del plan es un decreto de necesidad y urgencia que anoche terminaban de dar forma el subsecretario de Financiamiento, Leonardo Madcur, y el vicepresidente del BCRA, Pedro Lacoste. A ambos funcionarios quedó reducido el grupo de trabajo que, hasta principios de semana, también integraron el jefe del BCRA, Alfonso Prat-Gay, y el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen. De esta manera intentaron evitar filtraciones periodísticas.
El paquete de medidas incluye el lanzamiento del denominado "matching", un mecanismo que les permitirá a los bancos que adeudan unos $ 17.300 millones al Central por la asistencia recibida durante la última crisis cancelarla a medida que vayan cobrando los bonos del Estado que tienen en su cartera y cuyo pago fue postergado y diferido por sucesivos canjes.
Pero además fijará los criterios de compensación a los bancos por los perjuicios que les causaron el reemplazo del CER por el coeficiente de variación salarial, como método de ajuste del capital de los créditos que tienen por cobrar entre el público, y por la diferencia de cambio que les produjo el pago de amparos, a fines de febrero último. Para poner el marcha los reintegros, se permitirá que los bancos que adeudan redescuentos puedan pagarles a los ahorristas sin hacer lo propio con el Central. Hasta aquí, por $ 1 que ofrecieran devolver tenían que pagarle otro $ 1 al BCRA.
Se trata de una modificación de criterios clave, dado que los bancos con redescuentos representan más del 50% de los $ 17.570 millones aún atrapados en el corralón. En este sentido, el único requisito que se les estipulará es que adhieran al plan de pagos ( matching ) que los obliga a hacer cancelaciones desde 2004 a través de cuotas mensuales, en un plazo total de 70 meses, siempre que los bonos que tengan en cartera no maduren antes.
El mecanismo de compensación a los ahorristas por la diferencia de cambio funcionaría así:
El depositante podrá cobrar el Cedro de hasta $ 42.000, que por ajuste por CER e intereses llega hoy hasta los 61.300 pesos.
Como sus US$ 30.000 de origen, al cambio de ayer, serían ahora $ 91.500, le corresponderá al Estado dar un bono por 30.200 pesos.
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