Buenas perspectivas para la actividad ganadera

Días pasados se daba a conocer la evolución de las exportaciones de carne bovina durante el primer trimestre del presente año.

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25deAbrilde2003a las08:41

Días pasados se daba a conocer la evolución de las exportaciones de carne bovina durante el primer trimestre del presente año. De acuerdo a datos pertenecientes al Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el total de envíos sumaron casi 69 mil toneladas, que en términos de ingreso de divisas significaron algo más de 131 millones de dólares, para el total de productos cárnicos exportados.

Con destino final en 61 mercados, estos valores representan un aumento del 100% en cuanto al ingreso monetario y también en el volumen de toneladas, con respecto al mismo período del año anterior.

Estos datos se conocen en momentos en que, debido a la disminución en la cotización del dólar y los problemas que podría plantear el conflicto bélico en Medio Oriente, se empezaba a poner en duda la posibilidad de que el sector exportador pudiese mantenerse en el sendero de recuperación que había retomado desde inicios de 2002.

Seguramente esta evolución del sector exportador se vio favorecida por la baja en la cotización de la hacienda que viene ocurriendo desde principios de año, acumulando hasta mediados de abril una caída de casi el 12% en el índice para todas las categorías de hacienda del Mercado de Liniers, y con una clara profundización de esta tendencia a partir del mes de marzo.

Si bien esta baja en la cotización de la hacienda afecta claramente la rentabilidad de la actividad ganadera, permitiendo suponer un aumento en el ya avanzado proceso de agriculturización que se viene observando en las tradicionales zonas de cría y engorde, no debe dejarse de lado un aspecto clave del negocio ganadero, y que es el potencial del mercado interno.

El consumo interno parece haber encontrado un piso, ubicándose en un rango entre los 55 y los 60 kilos por habitante y por año. Pese a un poder de compra muy inferior al que poseía hacia finales de 2001, el consumidor argentino muestra claramente la preferencia por el consumo de carne, ya que este nivel de consumo supone un aumento en el gasto de este alimento de más del 70%.

Esta situación podría mejorar tras una mejora de los salarios reales, tal como prometieron los principales candidatos.

Este escenario debe ser también el que vislumbran las grandes cadenas de supermercados, que desde hace tiempo vienen tomando posiciones en el negocio de la industria frigorífica. Así, y como en ningún otro país del mundo, las cadenas han ingresado a manejar industrial y comercialmente el negocio de la carne, algo que no hacen con ninguno de los más de 15 mil artículos que comercializan. Varias cadenas de supermercados ya compran hacienda en pie, faenan, despostan y envasan en frigoríficos propios; mientras que un número cada vez más importante lo realiza en instalaciones ajenas.

De todo lo anterior podría concluirse que las expectativas para la actividad ganadera son favorables, dadas las perspectivas que presentan tanto el mercado interno como el externo. Sin embargo, no debe olvidarse que el avance de la agricultura, sustentado en los mayores niveles de rentabilidad de los diferentes cultivos, se presenta como un factor limitante para el desarrollo de la actividad. Por este motivo, y en especial para la región de Bahía Blanca y su zona de influencia, es que deben considerarse aspectos complementarios asociados a la producción ganadera, tales como la diversificación de riesgos, liquidez y sustentabilidad del recurso, los cuales permiten compensar parcialmente la menor rentabilidad de la actividad.

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