Las lluvias complican la trilla de soja en Entre Ríos

En los lotes no hay piso para entrar con las máquinas. Si el tiempo no mejora, los agricultores correrán el riesgo de no poder recolectar el grano en la época óptima.

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28deAbrilde2003a las08:00

En los lotes no hay piso para entrar con las máquinas. Si el tiempo no mejora, los agricultores correrán el riesgo de no poder recolectar el grano en la época óptima. Además, los caminos están en un estado calamitoso a raíz de las precipitaciones. Ello imposibilitará sacar la producción desde los campos hasta los centros de acopio.

La falta de piso —consecuencia de las fuertes lluvias que se suceden sin solución de continuidad sobre la geografía provincial—, paralizó completamente la cosecha gruesa en Entre Ríos. Y, si bien es difícil aventurar qué sucederá a futuro con la zafra, está claro que traerá complicaciones a los productores.

En el caso de la soja, el cultivo estrella de la provincia —con el que los hombres de campo esperar obtener el dinero que buena falta les hace—, resta por trillar alrededor del 60 % de la superficie implantada.

Esa soja, de acuerdo a los últimos informes técnicos conocidos, aún no está en el grado de madurez comercial adecuado para ser recolectada, por lo que si las condiciones del tiempo en los próximos días mejoran se llegaría a tiempo para trillar sin demasiados inconvenientes. Algunos productores, incluso, previendo las posibilidades de mal tiempo los días anteriores al comienzo de las lluvias, se largaron a cosechar con porcentajes de humedad de entre el 15 y 16 %.

ESPECULACIONES. Un especialista consultado por EL DIARIO señaló, en este sentido, que “como la soja está madurando, si deja de llover y posteriormente tenemos buenos días, soleados y con viento, es probable que no se resienta la buena calidad de granos que se está obteniendo en la provincia”, al tiempo que agregó que “para que haya una afectación importante, esta situación climática tendría que extenderse bastante en el tiempo”.

Pero si el clima se ensaña con el campo y las lluvias continúan algunos días más, las complicaciones se acrecentarán. La falta de piso hará imposible entrar con las máquinas y, aquellos que se animen a trillar con algo de barro —urgidos por las necesidades económicas—, provocarán daños en los suelos, especialmente en aquellos lotes con planteos de siembra directa.

LOS CAMINOS. El otro gran inconveniente que seguramente tendrán los productores, será sacar la cosecha ante el deplorable estado de la red vial entrerriana. Esto se sumará, además, a los problemas crónicos que tiene la provincia en cada campaña cuando llega el pico de la cosecha gruesa: la falta de camiones y trilladoras y los atoramientos en los centros de acopio, debido a las deficiencias existentes en materia de infraestructura.

Problemas similares a los de los sojeros tendrán los arroceros entrerrianos, que también debieron parar la trilla, que ya venía lenta, y correrán el riesgo grande de que mermen aún más los rendimientos. En este caso, el drama será mayor porque, como se sabe, la rentabilidad del sector —cuando la hay— es infinitamente menor que la de la soja.

LAS RESERVAS. Aunque aún no hay mediciones, las lluvias que se suceden desde el miércoles pasado en toda la provincia, seguramente, han hecho que las reservas hídricas de los suelos ya sean excesivas en la mayor parte del territorio entrerriano.

La recarga de los perfiles, sin embargo, permitirá un buen arranque de la siembra de trigo y, ante la eventualidad de un invierno seco, facilitará el buen desarrollo fenológico de ese cultivo.

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