La recaudación sube, pero está en el nivel más bajo en 7 años

Medidos como porcentaje del tamaño de la economía, los ingresos reales del Fisco están apenas encima del nivel que tenían en 1996. Y desde entonces vienen cayendo todos los años.

05deMayode2003a las10:25

No parece creíble, pero es así. Aunque la masa de ingresos fiscales viene creciendo mes a mes ayudada por la inflación y nuevos impuestos, en términos reales la recaudación impositiva efectiva ha retrocedido. Y es más: la presión tributaria está en uno de los niveles más bajos de toda la década del 90: en el 2002 representó el 16,23% del Producto Bruto Interno (PBI). Esto está por debajo del 17,30% del 2001, el 17,90% de 1993, y apenas encima de 1996, según datos del Ministerio de Economía.

Esto significa que la recaudación impositiva se achicó mucho más que la propia economía. Y la caída de los ingresos no fue mayor porque entraron en juego otros factores: creció la recaudación del impuesto a los débitos y créditos (más conocido como impuesto al cheque) que, en gran parte, dejó de ser tomado a cuenta de otros impuestos. Lo que evitó una baja todavía mayor fue que se reimplantaron las retenciones a las exportaciones. Aún así, en proporción, el Estado recaudó menos. Pero eso no agrandó el déficit fiscal (diferencia negativa entre gastos e ingresos) simplemente porque el gasto público cayó mucho más.

Esta caída de la presión tributaria por encima de lo que cayó el PBI se debe a que la recaudación del Estado se asienta fundamentalmente sobre el consumo, los salarios y las rentas (ganancias de las empresas y de las personas). Son rubros que se vienen desplomando año a año. No obstante, como los ingresos del Estado fueron menores al desplome general, se deduce que hubo un crecimiento de la economía no registrada ("en negro"). Eso habría sido resultado de la evasión directa o de las dificultades financieras de las empresas y personas para poder pagar.

Por ejemplo, los aportes a la Seguridad Social cayeron con relación al PBI porque los salarios se mantuvieron congelados (la suba de 100 pesos fue "no remunerativa" y sólo se aportó a Salud pero no a jubilación). Pero, además, bajaron porque se redujo el número de gente ocupada y creció el porcentaje de trabajadores no registrados por las empresas. Este fenómeno pasó del 38,8 al 44,2 entre octubre de 2001 e igual mes de 2002. Y, por lo tanto, menos trabajadores pagaron las cargas sociales.

Aunque todavía es prematuro aventurar lo que va a pasar durante este año, los especialistas consideran que es muy probable que no haya grandes cambios y la presión tributaria se mantenga estable. Sería porque hasta ahora la suba que está registrando la recaudación impositiva sigue siendo similar a la evolución de la inflación minorista y mayorista. Es decir que la variación se mantiene constante en la relación ingresos-PBI.

Los analistas recuerdan que la recaudación impositiva se anticipa a las crisis de la economía, porque ante las primeras dificultades o síntomas de recesión los contribuyentes dejan de cumplir y se resiente el pago de impuestos. Pero no funciona igual en la situación inversa: cuando se revierte una situación económica negativa, los ingresos del Estado tienen un retraso en recuperarse. Por ejemplo, en 1996 con la economía en recuperación, la presión tributaria fue menor que la de 1995, en plena crisis del tequila.

A lo largo de los años 90, los aportes y contribuciones sociales fueron perdiendo participación en la recaudación: habían alcanzado en 1993 al 5,5% del PBI. Pero en 2002 fue apenas la mitad —2,78%— por la pérdida de participación del salario en la economía y también por la reducción de los aportes patronales que aplicó Domingo Cavallo entre 1994 y 1999.

Otro factor que explica la caída de la recaudación real es el comportamiento del IVA. Su reducción es casi una constante desde 1997: de representar el 7% del PBI se desplomó al

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