La vigencia de los commodities

Con rentabilidades de hasta 70%, siguen siendo el centro de atracción de las inversiones en los agronegocios, dice este empresario cordobés

09deMayode2003a las08:24

Con 55 años, radicado en Inriville, provincia de Córdoba, y licenciado en administración de empresas, Marcos Rodrigué maneja la siembra de unas 30.000 hectáreas por año a través de las empresas agropecuarias La Redención y Sofro.

Pionero de la siembra directa en la Argentina, este productor es también el presidente de Aacrea, la asociación de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola, entidad que hizo punta en la innovación agronómica en la Argentina. Desde su escritorio, el empresario dialogó con Infochacra sobre su visión del negocio.

¿Cuál es la rentabilidad que ofrece hoy una inversión en el negocio agrícola?
-Tradicionalmente, la rentabilidad oscilaba entre 4 y 8%, considerando el capital tierra. Hoy, trabajando con mucho campo arrendado, el capital tierra pasa a ser secundario y la rentabilidad se ubica entre 30 y 60 por ciento. Podemos decir que con una buena campaña se puede obtener entre 30 y 40%, aunque el riesgo de sacar 20% o nada es alto hoy. Los costos que habían quedado pesificados el año pasado, muy desfasados respecto del valor del dólar, han ido aumentando al tiempo que el dólar bajó y hoy prácticamente están como durante el uno a uno.

¿Con qué rentabilidad termina esta campaña?
-Diría que de 60 a 70 por ciento.

El año pasado fue muy bueno para el sector agropecuario. ¿Considera que esto se debió al tipo de cambio o al hecho de que las deudas quedaron pesificadas mientras que la cosecha se vendió a valor dólar menos retenciones?
-La mejor situación fue la pesificación, sin dudas. Quien estaba endeudado, al quedar pesificado pagó lo que debía.

¿De qué manera el empresario agropecuario puede mantener una rotación sustentable y mantenerla en el tiempo, a pesar de la fluctuación del valor de los commodities?
-Eso está muy relacionado con el hecho de que el dueño del campo a alquilar se dé cuenta de que para que su negocio continúe y su capital se mantenga es imprescindible la rotación de cultivos, para lo cual es necesario que sea más flexible en el valor del alquiler de la tierra. Cuando el alquiler sube mucho, hay que volcarse hacia la soja básicamente, porque es un commodity que requiere pocos insumos, lo cual reduce su costo de implantación y protección. En cambio, si el dueño del campo es consciente de que tiene que haber rotación, entonces arregla un alquiler más razonable, cuestión de poder introducir la rotación con maíz y el doble cultivo trigo-soja. Pero lamentablemente, con costos de arrendamiento altos, el maíz es un cultivo marginal por los altos costos, sobre todo en semilla y fertilización.

¿Cómo resuelven la rotación en lugares alejados de los centros de comercialización, caso el Chaco o Santiago del Estero, donde el impacto de los fletes es muy alto para cultivos como maíz y sorgo?
-Nosotros hemos dejado campos en el Chaco porque subieron tanto los alquileres que era imposible incluir 35% de maíz en la rotación como hubiéramos querido. Si $80/t puede ser el costo promedio de un flete en la zona norte, esto representa 36 o 37% del valor de un maíz de $220/tonelada. Quiere decir que si el maíz rinde 50 a 60 quintales, hay que destinar más de 20 quintales al flete, otros 20 al alquiler del campo, con lo cual quedan entre 10 y 20 para pagar los insumos y descontar el margen, lo cual hace al cultivo inviable. En cambio, sí se puede hacer soja, que no sólo tiene menores costos directos sino que el impacto del flete es menor porque estamos hablando de $80 en un producto que vale 460 o 480 por tonelada.

¿Con qué valores de arrendamiento decidió no hacer agricultura en el Chaco?
-Los campos que dejamos fueron los que nos pedían 7 quintales de soja o 14 de maíz, precio pizarra de Rosario, lo cual hace que, descontando el fl

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