Carne: Alertas en el frente externo
Los registros de exportación de abril –26 mil toneladas– marcan claramente que pasada la ventaja inicial que daba un tipo de cambio muy alto, y un precio de la hacienda muy bajo, las ventas al exterior tienden a estancarse.
Los exportadores intentan ponerse de acuerdo para pagar menos el novillo pesado, y así achicar las pérdidas. Pero, en la práctica, esos acuerdos nunca han funcionado, y el precio del pesado, básicamente por escasez, no quiere bajar. Hay exportadores que integran óptimamente la res, tienen una cuota Hilton abundante –que les otorga un plus de rentabilidad– y tiene escala, por lo que pueden pagar el novillo hasta 1,15 dólar el kilo en gancho. Hay empresas , por otro lado, no pueden pagar más de 1,00-1,05 dólar el kilo porque sino pierden dinero.
El poder de compra de la exportación no es parejo. Algunas plantas venden productos con valor agregado, tanto en el mercado interno como el externo, al tiempo que disponen de un capital de trabajo que les permite conseguir los novillos necesarios para cubrir sus planes de faena pagando mejores precios y a plazos más cortos. En la otra punta, hay empresas que vienen muy lastimadas de la convertibilidad, que no se han recuperado financieramente y que, hoy, cuando no se dispone de crédito bancario y la hacienda debe pagarse en plazos muy cortos, compiten desventajosamente. Hoy, la empresa que pierde plata debe parar, porque no hay quien financie pérdida alguna.
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