El Banco Mundial y el BID serán más rigurosos con el gasto social

David De Ferranti advirtió que para que los organismos liberen más que los u$s9.000 M que habrá que girarles hasta el 2007, se deberá ser cuidadoso con la ejecución de los programas

13deJuniode2003a las08:26
Para lograr que el Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo, incrementen su exposición con la Argentina -esto es, que los créditos a negociarse durante la nueva gestión más que compensen los u$s9.000 M que habrá que pagar en cuatro años-, será imprescindible cumplir al pie de la letra con las fuertes condicionalidades que se impondrán para la asignación de los programas sociales y para los de obras públicas.

El desafío quedó planteado tras la visita del vicepresidente del BM para América latina y el Caribe, David de Ferranti, y fue confirmado a Infobae por fuentes de la entidad en la Argentina y funcionarios de Economía en línea abierta con los técnicos de los multilaterales.

El Gobierno aspira a logar la continuidad del apoyo al Plan Jefes de Hogar. Los desembolsos de los u$s600 M aprobados en marzo se agotarán antes de que termine el año, lo que impone renovar esta línea por un monto similar o mayor.

Más que financiar esas erogaciones que se fondean con recaudación, las divisas se destinan a compensar las reservas internacionales que se aplican a pagos a la entidad. Hoy el descalce entre los pagos del 2003 y los giros recibidos es de u$s1.000 M sólo con el BM.

A la hora de renegociar y superada la emergencia del 2002, el BM insistiría en la incumplible meta del registro único de beneficiarios de planes sociales a fin de evitar el uso discrecional de los subsidios.

En un informe del FMI fechado en abril, se observa que “en muchas instancias, la distribución de beneficios está sujeta a influencias políticas de los gobiernos”, implicando no sólo a provincias sino también a nivel nacional.

Por su parte, en un paper del BID que se elaboró junto con la aprobación de una línea por u$s1.500 M autorizada en febrero para apoyar la emergencia social, se afirmaba: “El sistema de protección social argentino se ha caracterizado por la fragmentación y la descoordinación entre los distintos oferentes de la política social, lo que se ha traducido en una importante cantidad de pequeños programas de alto costo operativo y superposición de funciones”.

Para el segundo semestre, el BID tiene pendientes de aprobación otros u$s1.000 M, que no harán más que compensar los pagos que hay que girarle hasta fines de año. Y el BM sólo tiene u$s500 M en lista de espera para enviar al directorio, mientras que los giros que demanda por capital e interés son sensiblemente superiores.

En rigor, el Gobierno aspira a recibir en los próximos 18 meses al menos u$s3.000 M de ambos organismos, ya que esa es la suma de los pagos a realizar en ese lapso.

El diálogo con el staff del BM se iniciará a fines de este mes y será principalmente con el titular de Planificación Federal, Infraestructura y Servicios Públicos, Julio De Vido; con Carlos Tomada, de Trabajo, y con la ministra de Desarrollo Social, Alicia Kirchner, quienes serán responsables de ejecutar más de 80% de los préstamos que lleguen por el rubro de “inversiones”. En tanto, el dinero que llegue explícitamente para apuntalar las reservas del BCRA -líneas de ajuste estructural- se resolverá con Roberto Lavagna. La reprogramación del BID comenzaría en simultáneo.

Manuel Korn