Sorgo: los números cierran bien a pesar de los precios

Según el productor cordobés Eduardo de Francisco, el margen económico es competitivo respecto de la soja y el maíz. Hoy ventajas por menor inversión y mayor seguridad de cosecha

20deJuniode2003a las08:25

Según la Secretaría de Agricultura, la producción argentina de sorgo alcanzó en esta última campaña las 2,8 millones de toneladas (Mt) un valor muy similar al obtenido en las dos anteriores. De los últimos diez años, el pico se alcanzó en el trienio 97/99, con un promedio de 3,45 Mt por campaña. En cambio, en el trienio 93/95 la cosecha promedio se ubicó en 1,97 Mt.

Sin embargo, en la zona central de Córdoba, la región sorguera por excelencia, el área dedicada a este cultivo viene retrocediendo. Según Javier Granda, economista del INTA, en esa provincia la superficie sorguera descendió de un promedio de 255.000 hectáreas a comienzos de los ’90 a 190.000 diez años después, con un máximo en la campaña 97/98 por encima de las 300.000 hectáreas.

“Al sorgo hay que entenderlo dentro de la rotación agrícola, junto con la soja, por su aporte de materia orgánica, cobertura vegetal y mejorador de la estructura del suelo”, opinó el profesional.

Sin embargo, desde el punto de vista económico, el cultivo también es negocio. Por lo menos, así lo evalúa Eduardo de Francisco, un ingeniero agrónomo que siembra este cultivo junto con otros socios en la región central cordobesa, con base en la localidad de Manfredi.

“Los costos del cultivo, incluida la cosecha, son de 96 dólares por hectárea, contra 200 del maíz y 120 de la soja”, comenta el productor frente a su planilla de Excel.

A un precio neto de 40 dólares la tonelada, es decir, ya descontados los gastos de comercialización, el ingreso por hectárea para un rinde de 7.000 kg/ha, como fue los que obtuvo De Francisco en esta última campaña, son u$s280/ha. Descontados los 96 del costo directo, quedan u$s184/ha de margen.

“Para igualar este margen, habría que sacar 2.500 kg/ha de soja, algo que no siempre es fácil en esta zona, donde en algunas zonas los rindes de la oleaginosa capaz que rondan los 1.500 kg/ha”, advirtió. “Por otra parte, hacer soja sobre rastrojos de sorgo significa cosechar 200 o 300 kg/ha más”, agregó.

Precisamente, Granda coincide en que hoy el perfil del productor que hace sorgo es el de quien practica la agricultura en sus propios campos y quiere darle sustentabilidad a la rotación. “El productor cortoplacista, que sale a arrendar campos por seis meses, tiende a hacer sólo soja porque es lo que más retorno le deja”, dice el economista.

En el caso de De Francisco, con un buen manejo tecnológico, esta campaña obtuvo rindes promedio de entre 7.000 y 7.500 kg, que se elevaron a 10.500 kg/ha en lotes donde se aplicó un buen programa de fertilización. A la hora de hablar de híbridos, De Francisco habla de los sorgos sin taninos, que son muy buscados por la industria animal.

Comercialización

La producción de sorgo en Córdoba se está comercializando a través de dos canales: el mercado interno, dominado por la producción animal, y la exportación. A esto habría que sumarle algún segmento de la industria agroalimentaria, como Arcor, que en su planta de San Pedro utiliza el sorgo para la extracción de alcohol. También se han hecho negocios de exportación por vías no tradicionales, como Glucovil, en Villa Mercedes (San Luis), que envió el grano a Chile, por camión.

En cuanto a los precios, por estos días la pizarra de Rosario marca valores en torno de los 180 pesos por tonelada, pero De Francisco refiere que pudo cerrar algunas ventas, al momento de la siembra, a un valor de 210.

También se dan algunos negocios puntuales con especialidades dentro del sorgo, como son los híbridos de grano blanco, utilizables para consumo humano -tiene un nicho especial en alimentos para celíacos- y donde este productor junt

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