Lo de Brasil: ¿apoyo al agro o simples subsidios?

El gobierno ofrece créditos con tasas por debajo de 10% y precios sostén para las cosechas

20deJuniode2003a las08:21

El pasado 12 de junio el gobierno brasileño anunció su Plan Agrícola y Pecuario 2003/2004, que dispuso que unos u$s11.300 millones se destinen a programas de apoyo a la actividad agropecuaria. Pero, ¿cuál es la diferencia semántica que separa a un apoyo de un subsidio, esos mismos subsidios que Brasil, junto con la Argentina y los países conocidos como Grupo Cairns, critican de la Unión Europea, los Estados Unidos y el resto de los países desarrollados?

De los u$s11,3 millones, 7,7 van directamente a garantizar a los agricultores brasileños tasas de interés “fijas y predefinidas”, que van de 7,25 a 12,75% en el peor de los casos. En tanto, la tasa Selic, del Banco Central de Brasil, se ubica en estos días en 26%, y según fuentes del mercado financiero las tasas para gastos de consumo no bajan de 80 por ciento. Asegurar la toma de un crédito a 10%, como lo hacen para el agro, ¿no es subsidiar?

Pero el plan del gobierno de Lula no termina sólo en créditos subsidiados: también asegura precios mínimos a sus productores del norte y nordeste del país. Por caso, les garantizan que el maíz lo podrán vender a u$s78,7/t, y el sorgo entre 55 y 65 dólares/t, valores que están muy cerca de los que consiguen los productores argentinos, sin apoyo y encima con retenciones.

Pero si los agricultores brasileños encuentran algún problema a la hora de comercializar, tampoco tienen por qué temer. Primero, porque el gobierno les ofrece la Línea Especial de Créditos a la Comercialización, y segundo porque han dispuesto una partida superior a los u$s1.000 millones para que el Estado les compre los productos.

La Argentina,sin reacción

Mientras se vuelcan regueros de tinta para criticar las políticas de subsidios a la agricultura en los países desarrollados, nada se ha dicho sobre el plan de los brasileños. Este medio consultó a un especialista en negociaciones agrícolas internacionales, asesor además del sector oficial, quien reconoció, una semana después del anuncio del vecino país, que no disponía de información suficiente para poder determinar si lo de Brasil eran subsidios o no.

Explicó, sí, que en los acuerdos de la Ronda Uruguay del GATT (hoy OMC) se acordó que Brasil podía disponer de u$s1.039 millones para subsidiar directamente al sector agrícola, monto que se iría reduciendo progresivamente hasta 912, en el término de diez años, y que el socio del Mercosur nunca superó ese valor.

Por otra parte, explicó que no es fácil determinar rápidamente qué es subsidio y qué no, en los términos de las negociaciones internacionales.

Pero las declaraciones de los funcionarios de Lula, por lo menos generan dudas de si lo que hacen no es subsidiar.

El comunicado de prensa del Ministerio de Agricultura que dirige Roberto Rodrigues habla de una “política de sostén de precios para influenciar en la decisión de siembra de los productores”, y de “alcanzar nuevos récords de producción para aumentar el consumo interno y las exportaciones”.

Cuando los países del Grupo Cairns critican los subsidios en Europa y los EE.UU. -este país dispuso el año pasado de u$s19.000 millones “de apoyo” para sus productores- sostienen que los subsidios aumentan la producción y por ende hacen bajar los precios. ¿No está en esta línea la política de Brasil, buscando nuevas cosechas récords?

Es importante remarcar que, siempre según el mismo parte de prensa, 82% de los fondos del Plan Agrícola y Pecuario 2003/2004 van a subsidiar tasas. No van a obras de infraestructura que mejoren la competitividad del sector. Esto último sí que no constituiría subsidios.

Pero según declaraciones periodísticas del ministro de Hacienda brasileño, Antonio Palocci, ese gobierno ya prepara una paquete de “inc

Temas en esta nota