Superávit y tarifas, ejes del debate

El acuerdo con el FMI requerirá definir el nivel de ahorro que debe tener la Argentina para pagar la deuda. Y el ajuste de tarifas que piden las empresas.

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01deAgostode2003a las08:26

Ana Baron. CORRESPONSAL EN WASHINGTON.

Los dos temas más delicados en la negociación con el FMI son el superávit fiscal y las tarifas. De cómo se resuelvan dependerá en gran parte si la Argentina recuperará el acceso al mercado de capitales y si habrá o no nuevas inversiones extranjeras en el país.

El superávit primario (es decir, el monto que puede ahorrar el Estado luego de cubrir todos sus gastos excepto la deuda) preocupa fundamentalmente a los acreedores y tenedores de bonos. En tanto, los inversores extranjeros que invirtieron en las privatizaciones de los servicios públicos están interesados por las tarifas.

La discusión sobre el superávit fiscal gira en torno a la siguiente ecuación: cuanto más elevado sea el nivel de ahorro, menor tiene que ser la quita sobre el valor de la deuda para poder pagarla. Porque el Gobierno tendrá más plata para ese fin.

Por lo que trascendió, el Gobierno quería fijar un superávit de 2,5% del producto bruto. Es decir, el nivel actual. Pero el Fondo exigió hasta 4,5%, aunque las posiciones se habrían acercado: el Gobierno estaría dispuesto a fijarlo en un 3% y el FMI en un 4%. Es decir, el Fondo calcula que los acreedores aceptarán menos quita que la que calcula el Gobierno.

Un superávit fiscal de 3% presupone que el Gobierno refinancia toda la deuda que tiene con los organismo multilaterales (unos 33.000 millones de dólares) y sólo debe renegociar 75.000 millones con los acreedores privados.

La tasa quedaría fijada en 2%. Pero el FMI quiere que la tasa de interés sea mayor y, consecuentemente, que el superávit también sea mayor y la quita menor. Para lograrlo, el organismo no quiere poner tanto énfasis en la reducción de los gastos como en la mejora de la recaudación, que los técnicos consideran demasiado baja.

En cuanto a las tarifas, desde el año pasado el FMI insiste con la necesidad de subirlas un 30 por ciento. El gobierno de Duhalde siempre argumentó que no estaba en condiciones políticas de hacerlo. Ahora, el Fondo y fundamentalmente el Grupo de los 7 consideran que la transición política en la Argentina ya terminó y que ahora el presidente Néstor Kirchner tiene que tomar una decisión al respecto.

La pregunta que se formulan los negociadores es ¿a cuánto debe ser fijada la tarifa para que se vuelva a invertir?

Para resolver el problema social que implica la suba de tarifas, el Banco Mundial defiende lo que llaman la "tarifa social".

Para instrumentar ese sistema es necesario segmentar el mercado y eximir del aumento a todos los sectores de la sociedad que no pueden pagarlo. Se calcula que en Argentina ese sector consume sólo un 20% del total, lo que significa que podría haber aumento sobre el resto. El argumento que subyace en la decisión oficial es que no hay razón para aumentarle las tarifas a una empresa porque una familia que vive por debajo de la línea de la pobreza no puede enfrentar el aumento.

Por último, hay un tercer tema que también será muy difícil en la negociación del Fondo que es la reforma en los bancos. Se considera que es urgente resolver el problema patrimonial de las entidades. Pese a que los depósitos bancarios han aumentado, los bancos no prestan, pero están invirtiendo en títulos del Gobierno.

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