Reconstruir el país agropecuario
El desarrollo de una Nación tiene que estar ligado a sus orígenes y la Argentina creció y se fortaleció a partir de la evolución y el aporte del sector agropecuario.
PorPor Manuel Cabanellas
Para LA NACION
El desarrollo de una Nación tiene que estar ligado a sus orígenes y la Argentina creció y se fortaleció a partir de la evolución y el aporte del sector agropecuario. Es necesario volver a las fuentes, generar las condiciones para un crecimiento sostenido de la producción y desde este punto de partida definir políticas que desarticulen la maraña que impidió una evolución mayor de la actividad rural y nos condujo a la peor crisis económica, moral y social de la historia.
La historia de los últimos 10 años dejó en evidencia cuál es el camino que no se debe seguir para que los puntales del país no se vean comprometidos económicamente y funcionen como usinas de crecimiento.
Los resultados alcanzados por la producción en ese período son bien conocidos y fueron conseguidos en un contexto adverso desde todas las ópticas: en el frente interno, con una voraz presión fiscal y financiamiento oneroso, y en el externo, enfrentamos políticas comerciales desleales.
Las actitudes de los países desarrollados, que han sumergido a la agricultura a un comercio manipulado a través de los subsidios, políticas de cupos de importación y barreras paraarancelarias son las más difíciles de revertir.
La combinación de estas medidas maniató las posibilidades de desarrollo del comercio exterior y limitó la capacidad de crecimiento del país.
De todos modos, desde el ámbito interno se puede mejorar ostensiblemente con una política que ordene y controle los excesos y una acción determinada que esté orientada a mejorar las estructurales en las que se desenvuelve la producción.
Hay deficiencias notorias en varios rubros, como transporte y rutas; comercialización; manejo de los excesos hídricos, control de calidad y legislaciones inadecuadas para la actual coyuntura que abren las puertas a los actos de deslealtad comercial.
Somos conscientes también de que es necesario corregir problemas que afectan a toda la sociedad y que repercuten en nuestro sector, como falta de seguridad, injusticia, alta tasa de desempleo o nivel de educación.
Un cambio de rumbo en las políticas agropecuarias dispararían los indicadores del sector, alentando una recuperación más rápida de la economía. El campo no tiene techo, pero en estas condiciones tampoco tiene horizonte.
Las consecuencias de diez años de competitividad perdida y sin un rumbo para el sector fueron el fuerte endeudamiento con la banca pública, principal fuente de recursos del agro, y una expulsión de miles de productores, con una consiguiente concentración de tierras.
El cambio que se espera
¿Cómo se revierte esta situación? Con nuevo modelo económico que contemple la armonización de la cadena agroalimentaria, mediante el desarrollo de estrategias de comercialización, análisis de la cadena de valor y legislación efectiva para evitar la influencia de las posiciones dominantes.
