La economía mundial y las opciones argentinas

La recuperación de la economía de los Estados Unidos podría marcar un punto de inflexión en la economía mundial, creando un escenario comercial más favorable para la Argentina.

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14deAgostode2003a las08:19

La economía estadounidense creció un 2,4% anual en el segundo semestre y se espera que crezca más del 3% en la segunda mitad del año. La gran pregunta es hasta que punto las palancas de ese crecimiento son sustentables. La mejora en el gasto y en las expectativas se debe, en parte, al programa de devolución de impuestos del gobierno de George W. Bush. El problema es que ese programa llevó el déficit fiscal a un nivel muy elevado, que no puede seguir subiendo indefinidamente. No obstante, las empresas informan que su productividad y ganancias están mejorando por lo cual podrían aumentar su demanda de inversiones y empleados en el futuro. Algo así está pasando en algunas franjas del sector informático.

En Europa el panorama es menos optimista. Alemania está en recesión desde hace meses e Italia acaba de ingresar oficialmente a ella por haber acumulado dos trimestres consecutivos de caída del PBI. Diversas evaluaciones hablan de mejoras en las ganancias empresarias y estímulo saludable de la mayor demanda estadounidense, factores que permitirían revertir el cuadro presente. Pero también están presentes los efectos de la sequía sobre el agro y otros sectores de la economía.

El PBI de Japón se está reanimando, pero la economía sigue amenazada por la deflación agravada y el elevado monto de créditos incobrables en los bancos. China, por su parte, está superando rápidamente las consecuencias económicas de la neumonía atípica y retomando el crecimiento en la producción y el consumo.

Según el FMI el comercio mundial crecería este año un 4% y un 6% el que viene, mejorando las perspectivas de los exportadores.

La Argentina, en particular, se está beneficiando con incrementos en la demanda y en los precios de sus productos de exportación, lo que le ha permitido aumentar sus ingresos en mayor medida que los volúmenes exportados. La continuidad de esta tendencia favorable dependerá de la evolución de las grandes economías y, en especial de la suerte de Brasil: si la estrategia del gobierno del país vecino es correcta y la reducción de la inflación se transforma en mayor crecimiento, la demanda de productos locales crecerá. Si la receta mantiene la economía en recesión, la Argentina deberá esforzarse por reorientar sus exportaciones. Mirar con mayor atención el dinámico mercado asiático es una opción adecuada a ésa y a cualquier otra circunstancia.

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