La discusión con el FMI se pobló de ruidos políticos
La negociación con el fondo: marchas y contramarchas del gobierno con tarifas y leyes impositivas
14deAgostode2003a las08:41
La negociación con el Fondo Monetario quedó envuelta ayer en una serie de ruidos políticos en medio de avances y retrocesos sobre los puntos centrales del acuerdo. Mientras parte del Gobierno puso un freno a los anuncios del vicepresidente Daniel Scioli sobre la inminencia de un aumento tarifario, el ministro Roberto Lavagna consiguió acuerdo del Parlamento para votar varias leyes que pide el organismo.
En el medio de estas marchas y contramarchas, las negociaciones en torno a la pauta de superávit fiscal para el año que viene siguen abiertas. El FMI pide que sea equivalente al 4% del PBI, mientras Economía oferta que sea igual al 3%, esto es 12.600 millones de pesos. Pero fuentes cercanas a la negociación aseguran que el ministro Lavagna estaría dispuesto a elevar su propuesta "hasta una cifra que oscilaría entre 3,3% y 3,5% del PBI".
Subir el superávit en medio punto implicaría realizar un ajuste fiscal de unos 2.000 millones de pesos, por eso Lavagna quiere mantener el 3% para no quitarle aire a la reactivación de la economía. "Vamos a llegar a un acuerdo sobre el superávit. Cada parte defiende su postura, pero hay margen para negociar", aseguró una fuente que participó de las reuniones con la misión del Fondo. Las proyecciones que maneja el Palacio de Hacienda indican que el año que viene la recaudación crecerá por el aumento de la actividad económica —se estima que el PBI crecerá el 4%— y por los avances en la lucha contra la evasión.
Con el ojo puesto en este punto, ayer Lavagna logró convencer a los legisladores de que mantengan sin cambios los puntos centrales del proyecto de ley antievasión. En concreto, se comprometieron a incorporar la figura de asociación ilícita en los delitos por evasión y a aprobar las modificaciones en el Impuesto a las Ganancias. Lo que aún no está definido es la suba de las cuotas que abonan los monotributistas.
Aunque en Economía insisten en que el acuerdo está cerca, fuentes cercanas a la negociación indicaron que el Fondo quiere cubrirse las espaldas por eventuales incumplimientos. Por eso plantearían incluir "cláusulas gatillo": si no se cumplen las metas en el tiempo previsto, todo el acuerdo se cae.
Una de esas cláusulas estaría relacionada con la futura ley de coparticipación federal. Hasta ahora, el Fondo aceptó que esa reforma pase al 2005 y que en medio se renueven con los programas de financiamiento ordenado con las provincias.
Ayer, el titular de la misión del FMI, John Dodsworth, se reunió con el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, y el vice, Pedro Lacoste, para analizar las metas de emisión monetaria. Del encuentro también participaron otros funcionarios de organismo internacional: John Thornton, Luis Cubedú y David Holschire, el especialista del FMI en temas bancarios.
En la línea de sumar apoyos para el acuerdo, ayer Lavagna recibió a los embajadores de Gran Bretaña, Robin Christopher, y de Alemania, Rolf Schumacher. Ambos países integran el Grupo de los Siete, cuyo apoyo fue central para lograr el acuerdo vigente con el FMI.
En el medio de estas marchas y contramarchas, las negociaciones en torno a la pauta de superávit fiscal para el año que viene siguen abiertas. El FMI pide que sea equivalente al 4% del PBI, mientras Economía oferta que sea igual al 3%, esto es 12.600 millones de pesos. Pero fuentes cercanas a la negociación aseguran que el ministro Lavagna estaría dispuesto a elevar su propuesta "hasta una cifra que oscilaría entre 3,3% y 3,5% del PBI".
Subir el superávit en medio punto implicaría realizar un ajuste fiscal de unos 2.000 millones de pesos, por eso Lavagna quiere mantener el 3% para no quitarle aire a la reactivación de la economía. "Vamos a llegar a un acuerdo sobre el superávit. Cada parte defiende su postura, pero hay margen para negociar", aseguró una fuente que participó de las reuniones con la misión del Fondo. Las proyecciones que maneja el Palacio de Hacienda indican que el año que viene la recaudación crecerá por el aumento de la actividad económica —se estima que el PBI crecerá el 4%— y por los avances en la lucha contra la evasión.
Con el ojo puesto en este punto, ayer Lavagna logró convencer a los legisladores de que mantengan sin cambios los puntos centrales del proyecto de ley antievasión. En concreto, se comprometieron a incorporar la figura de asociación ilícita en los delitos por evasión y a aprobar las modificaciones en el Impuesto a las Ganancias. Lo que aún no está definido es la suba de las cuotas que abonan los monotributistas.
Aunque en Economía insisten en que el acuerdo está cerca, fuentes cercanas a la negociación indicaron que el Fondo quiere cubrirse las espaldas por eventuales incumplimientos. Por eso plantearían incluir "cláusulas gatillo": si no se cumplen las metas en el tiempo previsto, todo el acuerdo se cae.
Una de esas cláusulas estaría relacionada con la futura ley de coparticipación federal. Hasta ahora, el Fondo aceptó que esa reforma pase al 2005 y que en medio se renueven con los programas de financiamiento ordenado con las provincias.
Ayer, el titular de la misión del FMI, John Dodsworth, se reunió con el presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay, y el vice, Pedro Lacoste, para analizar las metas de emisión monetaria. Del encuentro también participaron otros funcionarios de organismo internacional: John Thornton, Luis Cubedú y David Holschire, el especialista del FMI en temas bancarios.
En la línea de sumar apoyos para el acuerdo, ayer Lavagna recibió a los embajadores de Gran Bretaña, Robin Christopher, y de Alemania, Rolf Schumacher. Ambos países integran el Grupo de los Siete, cuyo apoyo fue central para lograr el acuerdo vigente con el FMI.
