El girasol de los ocho millones

Se realizó el II Congreso Argentino de esta oleaginosaEl objetivo de la Asociación Argentina del Girasol es llegar a esa producción, en toneladas, en forma sustentable, es decir, sin afectar los precios del grano. Pero para ello hay que superar varios desafíos

15deAgostode2003a las08:12

Que un congreso de soja convoque mil asistentes en la Argentina es muy bueno, pero relativamente lógico si se entiende que este cultivo explica la mitad de la producción granaria del país. Pero que esa cantidad de gente y más también la convoque el girasol, que no llega a las cuatro millones de toneladas, es una más que buena noticia.

El martes y miércoles, 1.200 personas cada día se acercaron al Hilton de Buenos Aires para asistir al II Congreso Argentino de Girasol, convocado por la Asociación Argentina del Girasol y organizado por la consultora SEMA Servicios y Marketing.

“El productor girasolero es girasolero”, decían en los pasillos de la sala en referencia a cierto “amor” que el productor le tiene al cultivo, que llegó a la Argentina de la mano de los inmigrantes rusos, a comienzos del siglo XX. Este parece ser el caso de Alfredo Ottonello, un productor de Pehuajó, cuya secuencia agrícola se basa en maíz y girasol, en rotación con verdeos y pasturas para la pata ganadera de su establecimiento de 700 hectáreas.

“El girasol, sembrado en la primera quincena de octubre, lo cosecho los primeros días de marzo y eso me permite implantar enseguida los verdeos, cosa que no puedo hacer con la soja”, comentaba Ottonello, en conversación con Infochacra. Los verdeos los ubica entre el girasol y el maíz, o sea que tiene el campo permanentemente ocupado y en producción. Cuando el ciclo agrícola termina, pasa del girasol a las pasturas. De soja y trigo no quiere ni oír hablar.

Los desafíos

Pero el girasol tiene una cantidad de desafíos. El primero tiene que ver con que los rendimientos a campo están muy lejos de los potenciales del cultivo. Martín Díaz Zorita, un especialista en nutrición y miembro de un estudio agronómico en sociedad con Gustavo Duarte, el asesor del CREA América, comentaba que mientras que los rindes a campo de maíz y soja se ubican en torno al 80 por ciento del potencial, en el caso del girasol esa relación ronda el 50 por ciento.

Incluso en un grupo tecnológicamente de punta, como podría ser un grupo CREA, la brecha entre rinde potencial y a campo se mantiene en esos niveles. Lo mostró Jorge González Montaner, con el caso del CREA Mar y Sierras, donde los rendimientos promedios se ubican en 2.700 kg/ha, 800 kg por debajo de los rindes promedios de la red de ensayos y 2.500 de los máximos rindes potenciales.

El problema de fertilizar

Según Ricardo Melgar, director del Programa Fertilizar, con sede en el INTA Pergamino, no más del 35 a 40 por ciento del área girasolera se fertiliza en la Argentina, de la cual, entre el 60 y 70 recibe sólo fósforo y el resto, la combinación de fósforo y nitrógeno.

Las razones de este comportamiento tienen causas diversas. Por un lado Melgar se refiere a cuestiones de idiosincrasia del productor, que asocia el girasol a zonas marginales, para lo cual dispone una baja inversión en tecnología.

Pero también hay razones de tipo agronómicas. Díaz Zorita mostró que tras haber realizado un gran número de ensayos, la respuesta del cultivo al nitrógeno se estima en el rango del 12 por ciento. La filmina que presentó en su exposición mostraba un rinde promedio de 2.770 kg sin la aplicación de nitrógeno y 2.980 kg/ha con 40 kg del nutriente.

“El girasol es un cultivo de un consumo relativamente alto de nitrógeno por tonelada de grano, debido a que tiene un porcentaje de aceite muy por encima de otras especies”, explicó el profesional. “Pero al mismo tiempo, el techo se alcanza con unos 300 kg de nitrógeno, que en buena medida se los aporta el suelo a través del proceso de

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