Rotaciones: la llave de paso de la agricultura
En el actual ciclo húmedo, un manejo adecuado del sistema agrícola es una herramienta para administrar el agua
16deAgostode2003a las08:46
Rodolfo Gil (*)
Tal vez resulte más sencillo comenzar este relato rescatando los conceptos simples que sostienen los principios de las estrategias de manejo más convenientes, que entrar en el análisis de la complejidad que significa el comportamiento funcional de los suelos y su relación con el uso del agua y la producción de los cultivos. Sin embargo, intentar comprender los mecanismos que regulan dicho comportamiento puede constituirse en la base para explicar la simpleza de las soluciones.
Cabe recordar que en un sistema de cultivo, el balance de agua en el suelo resulta de las diferencias entre:
Ingresos: precipitaciones, riego, capa freática y los aportes por escurrimiento desde las áreas mas elevadas.
Egresos: dados por la transpiración de los cultivos y la evaporación desde la superficie del suelo (evapotranspiración), el escurrimiento hacia zonas más bajas y la percolación por debajo de la zona explorada por las raíces
En este balance, la transpiración es el componente que está directamente ligado con la fotosíntesis y por consiguiente con el crecimiento del cultivo y los rendimientos. Es decir, que los cultivos pueden aprovechar la mayor parte del agua del suelo, y utilizar este recurso, intercambiándolo por el CO2 a nivel de los estomas de las hojas para la producción de fotoasimilados, convirtiendo estos productos en una forma cosechable (biomasa y grano).
En otras palabras, podríamos plantear que la mejor manera de sacar el agua del campo es convirtiéndola en material vegetal.
Este planteo constituye la base de la sustentabilidad del sistema de producción por:
a) El impacto directo que tiene sobre los niveles de rendimiento de los cultivos.
b) Porque una mayor transformación del agua en material vegetal significa mayores aportes de carbono orgánico, y porque estos aportes inciden sobre las características estructurales del suelo que gobiernan la dinámica del agua, y el mantenimiento de la calidad del suelo.
Uso eficiente del agua
Nos proponemos identificar y analizar aquellos factores y sus interacciones, que pueden impactar en el uso del agua a nivel del suelo y del cultivo, y cómo las prácticas culturales, en particular las vegetativas y el manejo en su conjunto, pueden condicionar las eficiencias hídricas de un sistema de producción.
En un cultivo, la biomasa producida por unidad de agua consumida expresa la eficiencia con la cual dicho cultivo fija carbono en relación con el agua que pierde. Sin embargo, el concepto de Uso Eficiente del Agua (UEA) que se logra a nivel del sistema de producción es mucho más amplio ya que engloba además a la eficiencia del uso de agua almacenada en el suelo y a la capacidad de disponer la mayor parte del agua almacenada que ingresa por vía de las precipitaciones, riego o capas friáticas con relación a las posibles pérdidas por escurrimiento, evaporación y percolación.
Un mejor entendimiento parte de poder contestar las siguientes preguntas:
¿De qué depende que la mayor parte del agua evapotranspirada sea convertida en biomasa vegetal?.
¿De qué depende que la mayor parte del agua almacenada sea utilizada en el proceso de evapotranspiración?.
¿De qué depende que la mayor parte del agua incorporada al sistema sea almacenada en el suelo para ser transpirada y utilizada en la conversión a biomasa vegetal?.
Antena de energía
Cuando el agua no es limitante, la cantidad transpirada por el cultivo depende fundamentalmente de
Tal vez resulte más sencillo comenzar este relato rescatando los conceptos simples que sostienen los principios de las estrategias de manejo más convenientes, que entrar en el análisis de la complejidad que significa el comportamiento funcional de los suelos y su relación con el uso del agua y la producción de los cultivos. Sin embargo, intentar comprender los mecanismos que regulan dicho comportamiento puede constituirse en la base para explicar la simpleza de las soluciones.
Cabe recordar que en un sistema de cultivo, el balance de agua en el suelo resulta de las diferencias entre:
Ingresos: precipitaciones, riego, capa freática y los aportes por escurrimiento desde las áreas mas elevadas.
Egresos: dados por la transpiración de los cultivos y la evaporación desde la superficie del suelo (evapotranspiración), el escurrimiento hacia zonas más bajas y la percolación por debajo de la zona explorada por las raíces
En este balance, la transpiración es el componente que está directamente ligado con la fotosíntesis y por consiguiente con el crecimiento del cultivo y los rendimientos. Es decir, que los cultivos pueden aprovechar la mayor parte del agua del suelo, y utilizar este recurso, intercambiándolo por el CO2 a nivel de los estomas de las hojas para la producción de fotoasimilados, convirtiendo estos productos en una forma cosechable (biomasa y grano).
En otras palabras, podríamos plantear que la mejor manera de sacar el agua del campo es convirtiéndola en material vegetal.
Este planteo constituye la base de la sustentabilidad del sistema de producción por:
a) El impacto directo que tiene sobre los niveles de rendimiento de los cultivos.
b) Porque una mayor transformación del agua en material vegetal significa mayores aportes de carbono orgánico, y porque estos aportes inciden sobre las características estructurales del suelo que gobiernan la dinámica del agua, y el mantenimiento de la calidad del suelo.
Uso eficiente del agua
Nos proponemos identificar y analizar aquellos factores y sus interacciones, que pueden impactar en el uso del agua a nivel del suelo y del cultivo, y cómo las prácticas culturales, en particular las vegetativas y el manejo en su conjunto, pueden condicionar las eficiencias hídricas de un sistema de producción.
En un cultivo, la biomasa producida por unidad de agua consumida expresa la eficiencia con la cual dicho cultivo fija carbono en relación con el agua que pierde. Sin embargo, el concepto de Uso Eficiente del Agua (UEA) que se logra a nivel del sistema de producción es mucho más amplio ya que engloba además a la eficiencia del uso de agua almacenada en el suelo y a la capacidad de disponer la mayor parte del agua almacenada que ingresa por vía de las precipitaciones, riego o capas friáticas con relación a las posibles pérdidas por escurrimiento, evaporación y percolación.
Un mejor entendimiento parte de poder contestar las siguientes preguntas:
¿De qué depende que la mayor parte del agua evapotranspirada sea convertida en biomasa vegetal?.
¿De qué depende que la mayor parte del agua almacenada sea utilizada en el proceso de evapotranspiración?.
¿De qué depende que la mayor parte del agua incorporada al sistema sea almacenada en el suelo para ser transpirada y utilizada en la conversión a biomasa vegetal?.
Antena de energía
Cuando el agua no es limitante, la cantidad transpirada por el cultivo depende fundamentalmente de
