Contener la deuda exige un superávit de 4,5% del PBI

Ese nivel de excedente será necesario si se logra una quita del 50% en la renegociación de la deuda. Si la rebaja fuera mayor al 70%, el nivel podrá ser más bajo, de 3,75%.

19deAgostode2003a las08:30

Ese nivel de excedente será necesario si se logra una quita del 50% en la renegociación de la deuda. Si la rebaja fuera mayor al 70%, el nivel podrá ser más bajo, de 3,75%. El diálogo con el FMI para sellar un acuerdo de mediano plazo vuelve a estar empantanado. Si no hay entendimiento antes del 9 de septiembre, Lavagna no podría hacer frente al vencimiento de u$s2.900 M

Las negociaciones entre el Gobierno y el FMI para sellar un acuerdo de mediano plazo vuelven a estar empantanadas por la resistencia del presidente Kirchner y su equipo de presentar un “programa sustentable” que asegure de una vez por todas poner fin al recurrente problema de endeudamiento y exceso de gasto que caracteriza a la Argentina.

Los auditores del organismo de crédito recomiendan al equipo económico aspirar a una meta de superávit fiscal primario entre 3,5 y 4,5% de PBI, porque esa es la masa de recursos crítica que se estima necesaria obtener por año para honrar los compromisos de intereses y evitar que la deuda continúe creciendo en valores nominales.

De las pautas macroeconómicas que preparó el equipo de Roberto Lavagna para negociar con los técnicos del FMI y justificar ante los acreedores afectados por el default cuál es la capacidad de pago de la Argentina hasta el 2018, surge que el excedente fiscal primario promedio de los próximos 15 años que debe lograr la Secretaría de Hacienda para no engrosar el endeudamiento medido en dólares se ubica entre 3,7 y 4,5% del PBI.
 
Estos números, que están en línea con los datos que manejan los técnicos del FMI, parten del supuesto explícito fuerte de que el secretario de Finanzas y su equipo logran que los acreedores aceptan una quita inicial de la deuda en default en concepto de capital de 70% en el primer caso y de 50% en el segundo.
 
Se trata de supuestos “fuertes” si se recuerda qué ha pasado en el caso de las naciones que cayeron en cesación de pagos en la última década.
 
De ahí que si en el mejor de los casos, amén de una extensión de plazos y reducción de las tasas de interés originalmente explícitas en los bonos en default, la Argentina no logra recortar la deuda en cesación de pagos estimada actualmente en u$s76.700 M en más de 40%, las necesidades de recursos fiscales para honrarla se elevarán a un promedio cercano a 5% del producto.
 
Diferentes ópticas

Esto demuestra que las recomendaciones del FMI no se apoyan tanto en copiar la meta del acuerdo que ha logrado cerrar con Brasil en el 2002 de 4,5% del producto, sino simplemente en la aritmética de los compromisos financieros del país y la perspectiva de los recursos con una modesta expansión de la actividad global.

Frente a la contundencia de estos datos, en el Gobierno sólo se limitan a argumentar que “3% del PBI es el superávit fiscal primario máximo que el conjunto de la Nación y las administraciones provinciales pueden aspirar para no poner en riesgo la recuperación de la economía, no sólo para el próximo año, sino también para el 2005 y el 2006”.

Sin embargo, lo que intentan transmitir los auditores del Fondo es que sólo con la recuperación de la solvencia fiscal, que permita despejar los temores a nuevas reformas impositivas que alimenten la canasta de tributos distorsivos que afectan a la actividad productiva y de servicios, el país podrá ingresar en la senda de un crecimiento sostenido y sustentable en el tiempo que permita mitigar los insostenibles índices de pobreza e indigencia.

Eso requiere reconquistar a los inversores que hoy se pretende castigar con fuertes quita de deuda, por la vía de garantizar la solidez de las finanzas públicas. Es cierto que los fallidos plane

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