La economía se estancó, pero aún hay buenas expectativas

Si bien el PBI aumentó un 6,5% en el primer semestre, no varió entre mayo y junio

20deAgostode2003a las08:19

Se interrumpió una racha de seis meses consecutivos de expansión
La actividad mejoró un 8,2% respecto de junio de 2002
La mayoría de los economistas prevé un próximo repunte

Los datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) ratificaron ayer lo que todos sabían, pero provocaron una nueva discusión entre los economistas. Por un lado, se confirmó que la economía dejó de crecer al ritmo en que lo venía haciendo desde el pozo que tocó el año pasado. Se desaceleró o se "amesetó", según la terminología de los expertos. Por el otro, se abren las apuestas sobre si el producto bruto interno (PBI) se sostendrá en el mismo nivel o recuperará envión después de tomarse un respiro.

Tras seis meses consecutivos de crecimiento del estimador mensual de actividad económica (EMAE) del Indec, respecto del período anterior, el índice se mantuvo en junio último sin variaciones en relación con mayo. Sin embargo, el EMAE mejoró el 8,2% en comparación con junio de 2002, lo que supone el mayor crecimiento interanual de 2003.

El PBI cerró la primera mitad del año con un incremento del 6,5%. El Ministerio de Economía se mostró satisfecho con esa cifra y no descartó que la actividad supere el techo del 5,5% proyectado por el titular de la cartera, Roberto Lavagna, según el director nacional de Políticas Macroeconómicas, José Luis Maia.

"La desaceleración era esperada porque era imposible sostener los valores que se habían registrado en el primer trimestre, que anualizados mostraban un avance del PBI del 10%", explicó Maia. El funcionario de Economía afirmó que las predicciones de Lavagna sobre el crecimiento para este año "son muy cautas y prudentes", y destacó que el PBI ascendió al 1,5% en el segundo trimestre, por encima de las proyecciones privadas que apostaban a menos del 1 por ciento.

La opinión de los analistas

No todos leen los datos con el mismo optimismo. "Hay un parate de la actividad", estimó Camilo Tiscornia, economista de Orlando J. Ferreres & Asociados. "En junio se cayeron la construcción y la industria, aunque esta última, según el Indec, subió en julio", matizó Tiscornia. Su estudio ya había informado de un estancamiento del PBI en mayo y junio, y hace pocos días difundió que en junio se produjo una baja del 1,4% respecto del mes anterior y una suba del 7% interanual.

Facundo Etchebehere, investigador de la Universidad Católica Argentina (UCA), coincidió en que "la desaceleración se vivió en el segundo semestre", pero advirtió que el mes pasado se revirtió la tendencia, a partir de la mejora del sector manufacturero. "Los datos del EMAE no significan que hayamos caído en recesión. Vemos que la economía tomó aire y ahora parece que las expectativas cambian nuevamente", opinó Etchebehere, que destacó también la suba del consumo de servicios públicos y en los supermercados.

"Junio era el mes siguiente al recambio presidencial", analizó el presidente del Centro de Estudios Bonaerense (CEB), Dante Sica. No obstante, consideró que el crecimiento cero de ese mes constituye una "luz amarilla".

Sica observó que la tendencia de expansión no ha cambiado, aunque demuestra un menor ritmo. El ex secretario de Industria del gobierno de Eduardo Duhalde destacó que la actividad aumentará por diversos factores relacionados con el consumo y la inversión: mayor confianza de los consumidores, aumentos de salarios, menor desocupación, baja de precios de productos de la canasta básica familiar, alto nivel de ahorro que comienza a traducirse en consumo (de vehículos, por ejemplo), la inversión del Estado en obras públicas, y la de las empresas para apenas cubrir el desgaste de sus maquinarias.

"La economía se terminó de amesetar. Eso es una mala noticia", lamentó el consultor Aldo Abram, del

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