Un cambio innecesario

Dos especialistas de Deloitte & Touch sostienen que los cambios en el impuesto a las ganancias afectarán el funcionamiento de los mercados agrícolas.

23deAgostode2003a las08:37

Héctor A. Huergo. DE LA REDACCION DE CLARIN  

Juan Carlos Yemma es el Director Nacional de Impuestos de Deloitte & Touch, una de las principales firmas de auditoría del mundo. Secundado por Manuel Diskenstein, especialista en Precios de Transferencia, dialogó con Clarín Rural sobre la reforma que se proyecta en la ley del impuesto a las ganancias.

—¿Porqué hay tanta controversia con esta reforma

—Es que no se adapta a la característica del negocio, que no es una cuestión local sino universal. Si hay un negocio global es el del comercio de commodities. Y los precios de los commodities se conocen en forma pública a través de mercados transparentes y que implican ventas de cosechas o productos a ser entregados en el futuro. Los precios son concertados con anterioridad a la entrega. La norma propuesta por el gobierno plantea que para la liquidación del impuesto a las ganancias, en el caso de transacciones que involucren a intermediarios internacionales y el comprador sea un sujeto vinculado del exterior, se debe considerar el valor vigente al momento del embarque y no el que efectivamente han pactado las partes. Ello alteraría sustancialmente la forma de operar, pues la propuesta ignora un factor esencial que es la incertidumbre del productor, quien traslada el factor de riesgo al intermediario internacional.

—¿Qué efectos pueden esperarse?

—Al desaparecer la posibilidad de transferir el riesgo a un operador del exterior, ese riesgo se debe tomar aquí, y esto tiene un costo que se reflejará en los precios. Pierden los productores y pierde el país. Lo peor es que todo esto resulta innecesario, toda vez que los mercados se manejan con precios que pueden ser constatados fehacientemente y que, en el caso de los granos, son proporcionados por el propio EStado a través de la Secretaría de Agricultura por resolución 331/01. Este organismo publica precios para la mayoría de los commodities de orígen agropecuario contemplando además la fecha futura de entrega del producto físico. Y además está en línea con los valores fijados por los mercados internaiconales como el de Chicago o Kansas para el caso del trigo.

—¿Qué alternativas propondrían...?

—Creo sinceramente que con la ley actual en materia de precios de transferencia puede controlarse adecuadamente que los precios de los cereales y oleaginosos se pacten a valores de mercado. Lo que debería efectuarse es implementar un registro donde deberían inscribirse todos los contratos celebrados. Ello otorgaría fecha cierta a las transacciones y permitiría un control efectivo de los precios de transferencia por parte de las autoridades fiscales.

—Pero esto ya existe...

—¡Por supuesto! Está todo legislado, lo que hay que hacer es aplicar lo que existe. Este debate sobre los precios de transferencia es viejísimo y ya se demostró que la legislación vigente permite controlarlo. Lo más importante es respetar las modalidades de los contratos y para ello existe información local e internacional que permite verificar que los mismos se ajusten a valores de mercado. En este sentido, si usted repasa la discusión en la Comisión de Presupuesto y Hacienda de la Cámara de Diputados, los diputados Cantini y Santilli aciertan cuando afirman que no debe distorsionarse el mercado granario, sino controlar adecuadamente a los contribuyentes que —se supone— realizan prácticas evasivas. Las normas fiscales no deben trabar los mercados o modificar los usos y costumbres, que son una fuente del derecho en materia comercial. Me pregunto para qué sobrelegislar cuando la actual normativa de precios de transferencia y los precios elaborados

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