El Gobierno espera para 2004 una inflación del 10,5 por ciento
Es la cifra incluida en el Presupuesto que ayer por la tarde presentó el ministro de Economía en el Congreso. Triplica la de este año. Y sería impulsada por una suba de tarifas de los servicios públicos.
18deSeptiembrede2003a las08:17
La administración del presidente Néstor Kirchner envió su primer Presupuesto al Congreso. Lo presentó ayer por la tarde el ministro Roberto Lavagna ante los diputados de la comisión de Presupuesto y Hacienda, en una exposición que duró apenas 40 minutos.
De la montaña de papeles que les entregó a los diputados sobresale un dato: la inflación esperada para el año próximo será del 10,5%, en un contexto en el cual el PBI crecerá el 4%.
Estas dos variables claves ya habían sido anticipadas por Clarín casi dos meses atrás.
Detrás de ese número se esconde otro dato importante, aunque ayer no fue mencionado: la suba de precios esperada podría estar reflejando los aumentos tarifarios de los servicios públicos que, se presume, ocurrirán en los próximos meses, a pesar de que Lavagna, y el Gobierno en general, insiste en que no hay ningún compromiso al respecto en el acuerdo pactado con el FMI, el cual se hará público pasado mañana en Dubai.
Anticipándose a las sospechas, Lavagna puntualizó ayer que la tasa de inflación "no presupone nada y no incluye nada sobre el aumento de tarifas".
La desconfianza sobre ese punto fue planteada en la sesión de la Comisión, entre otros, por el diputado radical Horacio Pernasetti y —en reserva— por varios legisladores del PJ (ver pág. 4).
Es cierto que la suba de precios podría ser impulsada no sólo por los ajustes tarifarios. La recuperación del consumo interno está poniendo a algunos sectores al tope de su capacidad productiva. Fue lo que dijo el martes el INDEC al difundir los números de la producción industrial. El tema es que si en estos sectores no crece la inversión, la respuesta al crecimiento de la demanda será un aumento de precios.
Con todo, la proyección oficial presentada ayer indica que el aumento del consumo para el año próximo será del 4,5%.
De todas maneras, una inflación alta en el Presupuesto es funcional al Gobierno a la hora de calcular la recaudación fiscal. Es decir, a mayor inflación más recaudación. Y si sube la recaudación presupuestada, resulta más fácil alcanzar la meta del superávit comprometida con el Fondo Monetario.
Cae el poder adquisitivo
Otro "efecto colateral " de la suba de precios es que ocurrirá en un año en el cual no se prevén aumentos en las jubilaciones y los sueldos de los estatales. De manera que a este sector de la población el poder adquisitivo se le achica. Lo mismo ocurrirá con los asalariados del sector privado que no reciban aumentos de sus patrones.
A pesar, entonces, de que la inflación esperada para todo el 2004 triplicaría a la que se perfila para este año, y que el crecimiento esperado del PBI es del 4%, el gasto público primario real de la administración nacional, es decir sin contar el efecto de la inflación, baja, como porcentaje del PBI del 12,91% este año al 12,72% el año próximo, aunque nominalmente sube en 4.800 millones de pesos.
Ese recorte equivale a unos 2.750 millones de pesos, un monto de dinero que se sumará a todo el dinero que se destinará al pago de la deuda pública.
De modo que el presupuesto refleja una gran austeridad. Para entenderlo de otro modo, por efecto de la inflación —y dejando de lado el crecimiento del 4% del PBI—, cada partida presupuestaria del 2004 debería subir un 10% respecto a la de este año.
Precisamente el Gobierno se encargó, días atrás, de anticipar que subía el gasto en educación y planes sociales, aunque el gasto real total (es
De la montaña de papeles que les entregó a los diputados sobresale un dato: la inflación esperada para el año próximo será del 10,5%, en un contexto en el cual el PBI crecerá el 4%.
Estas dos variables claves ya habían sido anticipadas por Clarín casi dos meses atrás.
Detrás de ese número se esconde otro dato importante, aunque ayer no fue mencionado: la suba de precios esperada podría estar reflejando los aumentos tarifarios de los servicios públicos que, se presume, ocurrirán en los próximos meses, a pesar de que Lavagna, y el Gobierno en general, insiste en que no hay ningún compromiso al respecto en el acuerdo pactado con el FMI, el cual se hará público pasado mañana en Dubai.
Anticipándose a las sospechas, Lavagna puntualizó ayer que la tasa de inflación "no presupone nada y no incluye nada sobre el aumento de tarifas".
La desconfianza sobre ese punto fue planteada en la sesión de la Comisión, entre otros, por el diputado radical Horacio Pernasetti y —en reserva— por varios legisladores del PJ (ver pág. 4).
Es cierto que la suba de precios podría ser impulsada no sólo por los ajustes tarifarios. La recuperación del consumo interno está poniendo a algunos sectores al tope de su capacidad productiva. Fue lo que dijo el martes el INDEC al difundir los números de la producción industrial. El tema es que si en estos sectores no crece la inversión, la respuesta al crecimiento de la demanda será un aumento de precios.
Con todo, la proyección oficial presentada ayer indica que el aumento del consumo para el año próximo será del 4,5%.
De todas maneras, una inflación alta en el Presupuesto es funcional al Gobierno a la hora de calcular la recaudación fiscal. Es decir, a mayor inflación más recaudación. Y si sube la recaudación presupuestada, resulta más fácil alcanzar la meta del superávit comprometida con el Fondo Monetario.
Cae el poder adquisitivo
Otro "efecto colateral " de la suba de precios es que ocurrirá en un año en el cual no se prevén aumentos en las jubilaciones y los sueldos de los estatales. De manera que a este sector de la población el poder adquisitivo se le achica. Lo mismo ocurrirá con los asalariados del sector privado que no reciban aumentos de sus patrones.
A pesar, entonces, de que la inflación esperada para todo el 2004 triplicaría a la que se perfila para este año, y que el crecimiento esperado del PBI es del 4%, el gasto público primario real de la administración nacional, es decir sin contar el efecto de la inflación, baja, como porcentaje del PBI del 12,91% este año al 12,72% el año próximo, aunque nominalmente sube en 4.800 millones de pesos.
Ese recorte equivale a unos 2.750 millones de pesos, un monto de dinero que se sumará a todo el dinero que se destinará al pago de la deuda pública.
De modo que el presupuesto refleja una gran austeridad. Para entenderlo de otro modo, por efecto de la inflación —y dejando de lado el crecimiento del 4% del PBI—, cada partida presupuestaria del 2004 debería subir un 10% respecto a la de este año.
Precisamente el Gobierno se encargó, días atrás, de anticipar que subía el gasto en educación y planes sociales, aunque el gasto real total (es
