Puntos ocultos del acuerdo con el FMI

A lo largo de todo el período que dure el acuerdo, hasta el año 2006, en términos de capital el resultado es cero.

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18deSeptiembrede2003a las08:09

Alcadio Oña. .
aona@clarin.com

A lo largo de todo el período que dure el acuerdo, hasta el año 2006, en términos de capital el resultado es cero". Esta es la respuesta que Roberto Lavagna acostumbra dar cada vez que se le pregunta cuándo el Fondo Monetario Internacional le devolverá a la Argentina los pagos del capital de la deuda que el país realice (los intereses se cubrirán sin discusión). Un comentario parecido hizo el jefe del FMI, Horst Köhler, la noche cuando se anunció el acuerdo.

Las palabras del ministro y las de Köhler encubren lo que verdaderamente pasará: la Argentina no recuperará automáticamente, como pretendía, esos desembolsos. Lo que está previsto en el acuerdo es que al finalizar el programa de tres años el Fondo haya reintegrado todo lo que se le pagó por el capital de la deuda.

El memorándum de entendimiento con el FMI que se filtró en los últimos días no incluye ninguna precisión sobre el punto: seguramente porque lleva fecha del 5 de setiembre, y la exigencia del organismo sobre el modo en que serán devueltos los pagos fue una incorporación realizada a última hora. Se dice que la cláusula que figura en el texto final le da 90 días al Fondo para reintegrar completamente los dólares que la Argentina le abone.

Según la información que manejan algunas consultoras locales, de los 2.900 millones que el Gobierno saldó el miércoles pasado recuperaría inmediatamente 2.400 millones. Algo parecido ocurriría con otro vencimiento por 2.900 millones que cae en marzo del año que viene: de esa plata, el FMI retendría 300 millones. Si esos datos fueran correctos, en 2003 y 2004 el organismo habría acumulado 800 millones de dólares, que le reintegraría al país en 2005 y 2006 para que la cuenta, como dicen Lavagna y Köhler, al final termine en cero.

Este fin de semana, en la reunión del Fondo que tendrá lugar en los Emiratos Arabes, se conocerán los términos precisos de los compromisos asumidos por el Gobierno. Y se sabrá si las cuentas que hacen las consultoras son acertadas, aunque ya puede darse por hecho que la Argentina no recuperará automáticamente todo lo que pague. También se develará si la devolución estará, además, subordinada al cumplimiento de las metas que el país acordó con el organismo.

En el texto del memorándum que trascendió aparecen otros compromisos no menos significativos. Uno, que hacia marzo o abril de 2004 el Poder Ejecutivo tendrá que haber sellado un Pacto Federal y definido, así, cómo los gobiernos provinciales cubrirán la parte del excedente fiscal para afrontar pagos de las deudas que a ellos les toca en el acuerdo. Y para agosto habrá que tener listo un convenio sobre la coparticipación federal de impuestos.

Cumplir con ambas metas pondrá en juego la pericia política y el espacio de maniobra del Presidente: sencillamente, porque ellas implican ajustes y pujas por el reparto de la recaudación impositiva.

Hay, además, una fecha para tener definida la reestructuración de la deuda externa en default y para poner los números que hoy faltan en los superávit fiscales de 2005 y 2006: mediados del año que viene.

Todo esto explica por qué Néstor Kirchner ha aclarado que el acuerdo "no es la panacea", aunque esta vez se le hayan arrancado al FMI concesiones frente a las cuales otros gobiernos se rindieron.

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