La renegociación de la deuda demorará más de lo previsto

El plazo que se espera en el Gobierno excede los tiempos convenidos con el Fondo Monetario.En el Palacio de Hacienda creen que los inversores nacionales aceptarán los bonos ligados al PBIEsperan duras tratativas por los plazosSegún Lavagna, las reacciones fueron las esperadas

24deSeptiembrede2003a las08:08

DUBAI, Emiratos Arabes.- La madre de todas las batallas financieras de la Argentina ya comenzó, aunque su definición se demorará más allá del plazo de mediados del 2004 comprometido ante el Fondo Monetario Internacional (FMI). De hecho, la oferta de canje de la Argentina para salir del default tan sólo se concretaría a fines del año próximo, según pudo saber LA NACION en fuentes relacionadas con la negociación.

En Economía ya se animan a pronosticar algunos resultados: los inversores nacionales aceptarán sin mayores reparos los bonos ligados al PBI y los minoristas, que parecen estar dispuestos a aceptar los bonos Par, pelearán el plazo de pago, ya que Economía no ofrecerá una espera menor a 30 años.

Tras el lanzamiento del plan para renegociar US$ 94.300 millones presentado anteayer ante unos 200 inversores en la asamblea anual del FMI, en Dubai, los negociadores sentían una mezcla de alivio por la tarea cumplida y de ansiedad por la reacción de los agentes más importantes del mundo financiero internacional.

Una alta fuente del Palacio de Hacienda indicó que las primeras voces de los inversores que se escucharon en Dubai luego de la presentación del plan "tienen un tono razonable, dadas las dificultades que presenta la propuesta".

En la misma sintonía, anoche, antes de partir a París, el ministro Roberto Lavagna comentó que las reacciones del mercado fueron las esperadas, aunque luego subrayó que la baja registrada en los bonos argentinos en las últimas dos ruedas era lógica.

"Antes no nos querían escuchar", se quejó con un tono suave, vestido con un estilo sport junto con el jefe de prensa del Ministerio de Economía, Armando Torres.

El secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, pudo percibir ese clima en un almuerzo con agentes del sistema financiero organizado por el banco JP Morgan, de los Estados Unidos.

Con un traje gris, y acompañado por sus asesores, Nielsen brindó algunas precisiones sobre el flamante acuerdo con el FMI y, en particular, sobre el superávit fiscal primario de los próximos años.

Más allá de las protestas formuladas durante las últimas 48 horas por los representantes de los bonistas, el Palacio de Hacienda cree que los inversores más calificados terminarán por aceptar el "corazón" de la propuesta nacional.

Pero no en los plazos previstos: habrá meses y meses de discusiones, viajes y modificaciones en la estructura de los nuevos títulos que ofrecerá el país.

Es posible que algunos grupos en el extenso mundo de los enojados ahorristas que tienen bonos argentinos, dicen los funcionarios, acepten "de a poco" el menú de opciones, que contiene tres familias de bonos, discounts, pares y capitalizables.

Sin certezas

Pero la oferta para salir formalmente del default sólo llegaría a fines de 2004 o en 2005, bastante fuera del plazo acordado con el Fondo Monetario. Al respecto, en declaraciones radiales, Nielsen admitió que "la verdad es que no tenemos certeza, ni nosotros ni nadie", sobre el plazo que demandará la negociación. Los tiempos, aclaró, dependerán en buena medida de "la voluntad de los acreedores", dado que mientras no exista un fuerte consenso "se prolongará la negociación".

La postergación no es un dato menor, ya que mientras tanto la Argentina deberá llenar los espacios vacíos que dejó en la carta de intención del FMI -como el superávit fiscal 2005 y 2006- y, más aún, convencer a las autoridades del organismo de las bondades de mantener el roll over hasta 2014.

A pesar del shock inicial provocado en Dubai por esta idea, en el Palacio de Hacienda consideran que es lógico sumar a

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