La reforma impositiva perjudica al mercado

La legislación va en contra de los intereses de toda la cadena agroalimentaria

Por
24deSeptiembrede2003a las08:20

Por Arturo Navarro
Columnista de Ambito Financiero


El gran desafío de la Argentina para salir de la actual situación es duplicar las exportaciones en pocos años y mejorar su productividad. La producción necesita previsibilidad en la política de Estado para dar transparencia al funcionamiento de los mercados de granos.

Para tener un país más previsible, se necesita la desregulación total de la economía. Una mayor transparencia en los mercados a término va a permitir a nuestros productores y empresarios poder producir, comercializar y exportar con una orientación más precisa de lo que va ocurrir en el futuro. Es el mejor sistema para que las zonas más alejadas de los centros de consumo puedan asegurarse un valor piso para el precio de su producción. La mayor transparencia es la que le permitirá al pequeño productor estar en las mismas condiciones que los productores más grandes porque tiene la misma información de los mercados. Hay que saber que el productor adelanta su venta entre 180 o 240 días a la entrega física de la mercadería. En diciembre de 2001 funcionaba en el país el Mercado a Término y mercado forward. Pero la devaluación y pesificación les dio un golpe muy duro dejando menores opciones para cubrirse a futuro. En el Mercado de Chicago hoy no se puede operar, salvo quienes tienen grandes volúmenes y cuentas en el exterior para cubrir diariamente los pases en dólares.

Hasta diciembre de 2001 operaba con un volumen de 22 millones de toneladas, mientras que hoy opera con 15% de ese volumen. Hoy es un mercado reducido donde uno puede entrar, pero es difícil salir en el momento que se necesita. Por todo esto hay que pagar un seguro o prima mayor que va en contra de la competitividad de la operación. El mercado forward es una venta a futuro con compromiso de entrega de mercadería física. Es una de las prácticas más utilizadas por los productores, especialmente, los más chicos y más alejados de los puertos. Hoy hay muy pocas operaciones forward. Las que se realizan son a plazos más cortos y con una diferencia de precios de 8 o 10 dólares por tonelada.

• Logística

Las operaciones se van concentrando con mercadería disponible, lo cual determina que se encarece toda la logística y que producirá en el momento una gran concentración en los puertos, que ya están al límite con la producción de 70 millones de toneladas.

Por otro lado, el no funcionamiento del Mercado a Término o su puesta en marcha con mayores costos va a producir un grave problema de financiación. Actualmente, esto no se nota porque se está sembrando mayormente con recursos propios.

El plan canje y la prefinanciación de exportaciones se van encarecer en forma directa a esos 10 dólares que se pagan de menos por nuestra mercadería.

Con todos estos argumentos desde la función del productor y la unánime posición de toda la cadena agroindustrial en la audiencia pública en el Senado, no quedaría otra alternativa que la de rechazar la reforma impositiva, por ir en contra de los intereses de todo el sector agropecuario. La legislación que se quiere implementar no tiene antecedentes en el mundo y nos colocaría en inferioridad de condiciones con los países del Mercosur, especialmente Brasil por su capacidad de producción de grano y proveedor privilegiado al mundo por todas sus políticas de apoyo al productor. La previsibilidad para la producción, su transformación y la transparencia de los mercados no se van a dar con una mayor intervención del Estado.

Temas en esta nota