Stiglitz: "Los tenedores de bonos en default deberían culpar a los bancos"

Dijo que los bancos y sus asesores sabían lo que estaba haciendo el FMI. Y que deberían haber sabido que esas políticas llevarían al desastre.

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14deOctubrede2003a las08:09

Pablo Maas. .
pmaas@clarin.com

Los miles de inversionistas de todo el mundo que compraron títulos de la deuda argentina que fueron declarados en default y que ahora afrontan fuertes pérdidas deberían culpar a los bancos y asesores que se los recomendaron, sostuvo el Premio Nobel de economía Joseph Stiglitz.

Según Stiglitz, que fue presidente del consejo de asesores económicos de Bill Clinton y ex economista jefe del Banco Mundial, la Argentina "nunca se propuso entrar en default". Fue una política económica que empujó el FMI la que produjo ese resultado. Todos sabían lo que estaba haciendo el FMI y deberían haber sabido que esas políticas llevarían al desastre, le dijo Stiglitz a Clarín en una entrevista telefónica.

El origen de la actual disputa entre la Argentina y sus enfurecidos acreedores podría entenderse como otro caso de "información asimétrica", la teoría por la que Stiglitz ganó el Premio Nobel en 2001, y que sostiene que los agentes económicos manejan diferentes niveles de información sobre la que basan sus decisiones. Los jubilados italianos o japoneses que compraron títulos argentinos probablemente no podrían ubicar a la Argentina en el mapa, pero fueron decepcionados porque confiaron en sus asesores financieros. "Los bancos que vendieron los títulos (argentinos) sabían lo que estaban haciendo. Se estaban librando del riesgo argentino y transfiriéndoselo a miles de inversionistas".

Stiglitz conoce bien la Argentina y se encontró con Néstor Kirchner el mes pasado en Nueva York, cuando el Presidente concurrió a la reunión anual de las Naciones Unidas.

—¿Le dio algún consejo?

—Hablamos de varios asuntos, pero le subrayé que es muy riesgoso tomar grandes cantidades de crédito en el exterior. Los bancos prestan dinero cuando uno no lo precisa y reclaman que se lo devuelvan cuando más lo necesita.

—¿Piensa que Argentina puede volver a recibir inversiones del exterior?

—La confianza en la economía se restaura con el crecimiento, no con la recesión. Si la Argentina consolida un camino de crecimiento, las inversiones retornarán, no lo dude.

Stiglitz acaba de publicar un nuevo libro, Los felices 90, en el que examina algunos de los éxitos y fracasos económicos de la administración de Bill Clinton (1992-2000), en la que actuó como asesor y de la que extrae una lección fundamental: la necesidad de encontrar un equilibrio adecuado entre el mercado y el Estado para asegurar un desarrollo sostenido.

Y hace un mea culpa: "Cuando Clinton tomó posesión de la presidencia, yo y muchos otros que vinimos a Washington con él teníamos la esperanza de que restaurara el equilibrio en el papel del Gobierno. Así lo hicimos en algunas áreas, pero en otras sucumbimos como tantos otros al mantra de la desregulación y al grito de todo por la libre empresa".

Este modelo, que Stiglitz describe como "fundamentalismo de mercado", fue aplicado por la Tesorería de EE.UU., el FMI y el Banco Mundial en los "mercados emergentes" de Asia y América latina, pero sobre la base de premisas que resultaron falsas.

—¿Estados Unidos le dijo al resto del mundo "haz lo que yo digo pero no lo que yo hago"?

—Exactamente. Mucha gente piensa que el éxito económico de los Estados Unidos se debe a la aplicación del fundamentalismo de mercado. Esto es mentira. El gobierno de Estados Unidos ha desempeñado un papel fundamental en todos los aspectos del d

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