Señales favorables.

El duro trajín que está soportando la provincia de Córdoba por la escasez de lluvias, se manifiesta con todo rigor en los cultivares de trigo del sur de la provincia y genera incertidumbre a la hora de decidir sobre la continuidad de la siembra de maíz o el vuelco hacia la soja.

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24deOctubrede2003a las11:05

El duro trajín que está soportando la provincia de Córdoba por la escasez de lluvias, se manifiesta con todo rigor en los cultivares de trigo del sur de la provincia y genera incertidumbre a la hora de decidir sobre la continuidad de la siembra de maíz o el vuelco hacia la soja. En este sentido lo que suceda con la oferta de agua durante  la última semana de octubre se presenta como un elemento de peso.


Si bien el régimen pluviométrico en la provincia de Córdoba presenta lluvias escasas durante el invierno, comenzando la primavera la oferta de agua suele ser suficiente como para acompañar satisfactoriamente la evolución del trigo y proveer la humedad de suelo necesaria para la gruesa. Los habituales sistemas precipitantes que se “activan” a mediados de septiembre se han visto significativamente retrasados. Solo a modo de ejemplo, en la localidad de Río IV se registraron 3 mm desde el 1/9 hasta el 23/10, constituyéndose este valor en el más bajo de los últimos 40 años para este período. La estadística muestra en el año 1962 un valor de 12.5 mm, como un antecedente similar.

Las  inesperadas reservas de humedad obtenidas con las precipitaciones de finales de Julio y  principios de Agosto, se fueron agotando hasta alcanzar el actual estado crítico que  proyecta su influencia hacia el sur de Santa Fe y las vecindades de Buenos Aires y La Pampa. No queremos abundar en comentarios acerca de los sinsabores que esta seca está trayendo sobre estos vastos sectores productivos, sino más bien analizar las posibilidades del rompimiento de este comportamiento.

Los sistemas precipitantes que actúan en el semestre cálido sobre la provincia de Córdoba son fuertemente dependientes del flujo de humedad del norte y su persistencia.

En ocasión del pasaje de los últimos sistemas frontales la aparición de vientos del oeste (zonda) altamente desecantes, inhibieron cualquier formación nubosa capaz de dejar precipitaciones adecuadas.

La circulación del norte que se ha establecido desde el día miércoles y el aumento de la  temperatura de rocío (valor al que debe descender la temperatura para lograr la saturación) observados durante las últimas horas en la ciudad de Córdoba y localidades del norte del país, deben entenderse como señales favorables y permiten asignar una probabilidad mayor a la ocurrencia de precipitaciones.  Cuando hay tanta sequía en el suelo, el aumento del punto de rocío con viento norte fuerte es un buen indicador ya que se trata de humedad que no proviene de evaporación cercana si no de la invasión de una masa de aire de origen distante.

Ante una situación tan crítica es delicado crear demasiada expectativa acerca de la probabilidad de lluvias, que de no concretarse podrían herir susceptibilidades. Los últimos sistemas han dejado relegada a la provincia de Córdoba en la oferta de agua, pero la evolución de algunas variables en estos días augura un evento que, si bien no alcanzaría para revertir la importante demanda actual, serviría para aumentar las perspectivas de recuperación.

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