Negociaciones por el ALCA

Argentina, Brasil y los Estados Unidos revitalizaron las negociaciones por el ALCA. La confrontación comercial no es adecuada ni beneficiosa. Pero los acuerdos deben resguardar intereses sectoriales, nacionales y regionales básicos.

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28deOctubrede2003a las08:23

Argentina, Brasil y los Estados Unidos revitalizaron las negociaciones por el ALCA. La confrontación comercial no es adecuada ni beneficiosa. Pero los acuerdos deben resguardar intereses sectoriales, nacionales y regionales básicos.

La gira de Peter Allgeier, negociador comercial de los Estados Unidos, por Argentina y Brasil, movilizó la agenda de negociaciones por el ALCA, acuerdo que puede ser bueno o malo según contemple o no los intereses fundamentales de la producción y la soberanía de los países.

La negativa de los países industriales a considerar la reducción de subsidios agrícolas fue la principal causa del fracaso de la conferencia de la OMC en Cancún y trabó las tratativas para la constitución del ALCA. Esta situación no es buena para los países más débiles, que son los que más sufren las tensiones proteccionistas.

En su paso por el Cono Sur, Allgeier prometió poner en discusión temas del comercio agrícola, lo cual reavivó las negociaciones. La Argentina y Brasil ofrecieron, a su vez, concesiones en algunas áreas del sector servicios, aunque no en sectores en los que Estados Unidos tiene especial interés, como finanzas y telecomunicaciones. Existe, por otra parte, la percepción de que las ofertas estadounidenses son de poca significación en relación a las exigencias de liberalización planteadas.

Argentina y Brasil acordaron negociar el ALCA conjuntamente desde el Mercosur, acuerdo que depende de la evolución de intereses divergentes que existen tanto entre los países como entre sectores dentro de cada uno. Para algunas industrias manufactureras y agroindustrias la liberalización del comercio regional permitiría ingresar más fácilmente al gran mercado estadounidense. Pero para el agro, algunas industrias y servicios significarían un fuerte aumento de la competencia externa. En algunos sectores, como el financiero o telecomunicaciones, una liberalización como la requerida por los EE.UU. podría implicar la pérdida de capacidad regulatoria estatal en sectores críticos.

Demostrar voluntad negociadora es importante para no crear situaciones de confrontación que la Argentina no tiene por qué asumir ni estaría en condiciones de sustentar. Pero en esas negociaciones hay que balancear cuidadosamente la cuenta de costos y beneficios en materia de producción, empleos e intereses regionales.

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