Esperan un plan mejor para la deuda

Los acreedores afirman que, a pesar de la dureza oficial, puede esperarse una propuesta con una quita implícita menor.El secretario de Finanzas vuelve hoy al paísAfirman que podría haber un pago parcial de los interesesDe lo contrario, creen que sólo ingresarán en el canje los bonistas locales

30deOctubrede2003a las08:10

Todos los actores hacen su parte en la obra con mucha energía, pero la mayoría cree que aún están en el período de los ensayos y que la verdadera puesta en escena aún no ha comenzado. Analistas e inversores consultados por LA NACION se quedaron con un sabor amargo, muy amargo, luego de la gira de 10 días que el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, culminó ayer en Nueva York.

Sin embargo, creen que el Gobierno finalmente flexibilizará su propuesta y que habrá condiciones suficientes como para que una buena parte de los bonistas acepte la oferta formal que se formularía en diciembre próximo. Algunos hasta se animaron a dejar trascender que Nielsen habría prometido una mejora en el superávit primario del 3%-ya que la economía crece más que lo previsto- y un pago parcial de los intereses, aunque la decisión inicial del Ejecutivo fue dejarlos de lado.

A pesar de la dureza retórica del secretario de Finanzas -que está en sintonía con el discurso del ministro de Economía, Roberto Lavagna, que ayer insistió en que no habrá cambios en la propuesta, y del presidente Néstor Kirchner- los precios de los bonos soberanos no cayeron hasta ahora todo lo que el Palacio de Hacienda pretendía. Bajaron luego de la presentación en Dubai y luego se mantuvieron semi-congelados. Economistas y analistas quieren dar una respuesta a esta conducta financiera y les cuesta encontrarla.

Con menos temor, uno de los inversores que se reunió anteayer con Nielsen en Manhattan se animó a explicar que "en realidad, el mercado cree que la pérdida puede ser mayor. Es posible que el Gobierno quiera que bajen más", agregó desde Nueva York.

-¿Cómo interpretan la dura actitud del Gobierno?

-Todavía creen que pueden estirar un poco más de la cuerda, pero corren el riesgo de que comiencen los juicios entre los tenedores de bonos y algunos paren todo el proceso de reestructuración, comentó la fuente, que conoce de cerca a la Argentina.

Según esta hipótesis, el Palacio de Hacienda emprendería a mediados de diciembre un nuevo road show por el exterior con una oferta que incluiría una quita en el valor presente neto de entre el 65 y el 75%. "Con esos números, ingresarían muchos acreedores al canje", explicó un analista senior de la deuda. En cambio, otro habitante de la capital financiera de los Estados Unidos sostuvo que el Gobierno mantendrá su actual estrategia por bastante tiempo, porque -en su opinión- "no hay un costo económico importante en el corto plazo para cambiarla. Mientras Kirchner entienda que puede crecer sin pagar, no va a aflojar nada, porque no necesita dinero", se resignó la fuente.

De acuerdo con esta visión, existen dos alternativas:

  • Que se avance en una "fase uno", con la aceptación de los acreedores locales (en especial los institucionales, como las AFJP) para ingresar en el canje que promueva el Gobierno, mientras los "externos" esperan algunos años más para lograr una quita cercana al 50 por ciento.
  • Que cambie la estrategia de negociación (o los negociadores) en diciembre y se gire hacia una estrategia más "amistosa" hacia el mercado. Pero esta opción parece la menos probable, debido a que "no hay demasiados incentivos" para adoptarla. En esta sintonía, el presidente Kirchner preferiría mantener su "dureza" antes que exhibir alguna señal de debilidad. "El Presidente entiende que con esta táctica le fue bien adentro, aunque no está claro que afuera el buen resultado se repita", se aclaró. Preocupado, un banquero comentó que "las posiciones se están radicalizando demasiado y la Argentina negocia como si fuera Corea del Nort

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