El avance apícola, con frentes de tormenta

La apicultura de Córdoba se debate hoy entre las buenas y las malas noticias. Por un lado, los excelentes precios internacionales están permitiendo una buena performance económica de los apiarios, al tiempo que cientos de nuevos apicultores se suman al plantel productivo provincial.

31deOctubrede2003a las08:29

Gabriel Esbry de nuestra Redacción

La apicultura de Córdoba se debate hoy entre las buenas y las malas noticias. Por un lado, los excelentes precios internacionales están permitiendo una buena performance económica de los apiarios, al tiempo que cientos de nuevos apicultores se suman al plantel productivo provincial.

De todos modos, la expansión de la frontera agrícola está expulsando a las colmenas hacia regiones marginales, con una baja considerable en los rindes. Sumado a ello, la detección en Inglaterra de nitrofurano en mieles argentinas puso sobre alerta a los mercados internacionales, lo que representa una amenaza para el avance de las exportaciones. En este marco ambivalente que enfrenta la actividad, los actores del sector se muestran optimistas, mientras planifican el desarrollo de sus unidades productivas con perspectivas de crecimiento a mediano plazo.

Cuestión de Estado

La apicultura cordobesa ha experimentado un crecimiento vertiginoso en los últimos años. El número de apicultores se duplicó: pasó de 1.500 a fines de la década anterior, a más de 3.100 actualmente registrados.

La cantidad de colmenas en actividad ya supera las 320 mil en toda la provincia, con un volumen de producción de miel de 11,2 mil toneladas por año. Si se contabilizan las colmenas no registradas, el número de abejeras puede superar las 450 mil unidades, mientras que la producción alcanzaría las 20 mil toneladas.

Como sucede en todo el país, el grueso de la producción local se exporta, principalmente con destino a Alemania.

Según la Secretaría de Agricultura, el movimiento económico de la actividad en Córdoba supera los 20 millones de dólares por año.

“Hasta hace unos años, la apicultura era un tema menor en la Provincia, y ahora con la importancia que está teniendo ha pasado a ser un tema de Estado”, aseguró Carlos Presas, secretario de Agricultura de la Provincia.

Crecimiento y limitación

El precio internacional de la miel está estabilizado en alrededor de 1,75 dólar por kilo. Este valor prácticamente duplica los precios pagados históricamente en los mercados mundiales, de manera que la actividad exhibe hoy uno de los niveles de rentabilidad neta más auspiciosos de su historia, de alrededor del 50 por ciento.

“Con estos números, un nuevo apicultor que se suma a la producción puede tener réditos dentro del primer año de instalación. Y con un clima favorable y un buen manejo es posible amortizar el capital invertido en apenas dos temporadas”, aseguró Manuel Oliver, técnico de la Secretaría de Agricultura.

La incorporación de nuevos apicultores está a la orden del día, especialmente de productores de pequeña escala, de entre 50 y 100 colmenas.

Este aumento en la capacidad productiva está alentando también la fabricación de materiales (colmenas, cuadros, cajones, paneles de cera, entre otros), y la elaboración de núcleos para nuevos panales. “Hoy la demanda de núcleos supera la oferta disponible”, aseguró Oliver.

No obstante este crecimiento productivo, los apicultores soportan un problema serio: la expulsión de las zonas más aptas como consecuencia de la expansión de la frontera agrícola.

El tema adquiere una relevancia tal que los rindes han caído desde los tradicionales 40 kilos por colmena, a apenas 20 ó 25 kilos. Los productores deben desplazarse desde las zonas tamberas del este y el sudeste provincial, a las regiones serranas del norte y el oeste cordobés. En esas zonas –a las que todavía no llegó la soja– los apiarios están aprovechando la flora autóctona del monte

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