Reclamo por las retenciones

Benito Legerén, el flamente titular de Confederaciones Rurales Argentina, se reunió ayer con el ministro de Economía.

01deNoviembrede2003a las09:50

El flamante titular de Confederaciones Rurales Argentinas, Benito Legerén, fue recibido ayer por el ministro de Economía, Roberto Lavagna. Uno de los ejes de la entrevista, según dijeron desde CRA a Clarín, fue el reclamo por las retenciones, un tema recurrente pero que ha vuelto a la palestra con el aumento de los precios agrícolas, en especial el de la soja.

Los productores temen que, como ocurrió en otras oportunidades, el gobierno capture la renta adicional. Algunos comentarios sobre la necesidad de "políticas anticíclicas" formulados por economistas pusieron en alerta a la dirigencia: "nunca hay medidas anticíclicas cuando los precios son bajos o cuando el dólar está sobrevaluado, pero en cuanto los precios o el dólar suben, vienen las retenciones", dicen.

Durante la entrevista con Lavagna, los dirigentes de CRA reconocieron que la Argentina atraviesa un "momento difícil" y que el campo "tiene que aportar", pero reclamaron que "en la medida en que mejore la economía y se arregle con los acreedores externos, se establezca un cronograma para bajar las retenciones", según informaron a Clarín.

De acuerdo a la información brindada por CRA, el ministro aceptó esa propuesta y dijo que se está pensando en hacer alguna rebaja con los productos que tienen menor rentabildad. Además, les prometió conseguir una audiencia con el presidente Néstor Kirchner.


Los transgénicos en Brasil

Pero en la semana ocurrieron otros hechos de relevancia. Uno de ellos va a traer cola. Como compensación por haber blanqueado el uso de la soja RR (de la compañía Monsanto, resistente al herbicida Roundup Ready), el presidente brasileño, Lula Da Silva, mandó al Congreso un proyecto de ley con carácter de urgente que establece ciertas condiciones y que incluye normas de etiquetado que, por ejemplo, tendrán que cumplir los exportadores argentinos de alimentos a ese destino.

El proyecto refuerza la exigencia de rotulado de aquellos productos que contengan organismos genéticamente modificados. Desde abril, un decreto del presidente Lula exige dicho etiquetamiento en los productos que contengan más del 1 por ciento de transgénicos, aunque hasta ahora la medida no fue cumplida.

En líneas generales, las actividades con productos genéticamente modificados serán autorizadas en la medida en que cuenten con la aprobación de la Comisión Técnica de Bioseguridad, a la que los defensores de los transgénicos (sobre todo productores del sur de Brasil) querían dar la última palabra.

En la práctica, el proyecto autoriza pero dificulta y torna más lenta la aprobación de los productos transgénicos.

El texto intenta así poner fin a la disputa judicial iniciada en septiembre de 1998, cuando la autorización para cultivos comerciales de soja transgénica en el país fue suspendida por decreto.

Desde entonces, la soja transgénica producida por brasileños usa semillas contrabandeadas desde la Argentina.

El ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, que prefería una ley más "liberal", comentó que el proyecto de ley consensuado por el gobierno "no es malo para los agricultores".

Por su parte, la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva, dijo que está dispuesta a "tragarse sapos" pero no a "tragarse los principios".

Silva y los ambientalistas propugnan, como lo dispone la Constitución, que las compañías que deseen comercializar organismos genéticamente modificados (OGM) presenten un estudio de impacto ambiental adaptado al suelo y al clima de Brasil.

La ministra, en efecto, tuvo que tragarse muchos "sapos" desde la llegada de Lula al poder en enero: el último fue la legalización por decreto del cultivo de soja genéticamente modificada para la temporada 2003-04, en espera de que el gobierno remita al Congr

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