Aranceles aquí y en la UE afectan a molinos de maíz

El flint plata o colorado duro paga 49,5 euros para ingresar en Europa; la sémola, 173. La Cámara de Industriales de Maíz por Molienda Seca solicitó una cuota de acceso preferencial a la Unión Europea.

28deNoviembrede2003a las08:49

Además, pidió al Gobierno argentino que reduzca los derechos de exportación, hoy en 20 por ciento.

La molienda seca de maíz es una actividad agroindustrial, que procesa unas 150.000 toneladas de cereal por año en nuestro país. Los principales productos que obtiene son el grano perlado, para la elaboración de corn flakes; la sémola, utilizada por la industria cervecera o en la fabricación de polenta; la harina de maíz y salvados, estos últimos con destino a la alimentación animal.

El insumo básico de esta industria es el maíz flint plata o colorado duro, ya que tiene las mejores propiedades para este proceso, que convierte un producto, el grano de maíz, de 100 dólares la tonelada FOB Buenos Aires (promedio de los últimos años), en otros de 250. Sin embargo, se da una paradoja: mientras que el flint argentino paga un arancel de 49,5 euros por tonelada para ingresar en la Unión Europea, los productos de su molienda deben pagar 173 euros.
Pedido a la cancillería

En los últimos años, las exportaciones de maíz colorado duro a la UE oscilaron entre 400 y 600.000 toneladas, gracias a los reintegros que el gobierno comunitario hace a los importadores del cereal, quienes lo utilizan para elaborar flakes, sémolas, etcétera.

Los procesadores de maíz argentinos, agrupados en la Cámara de Industriales de Maíz por Molienda Seca, solicitaron a las autoridades argentinas su gestión para que se otorgue a estos productos una cuota, equivalente al 10 por ciento de las importaciones de la materia prima, con el mismo arancel preferencial. "Mientras los molinos de maíz argentinos no pueden ingresar en la Unión Europea con un producto semielaborado, los molinos europeos compran nuestro grano de maíz, venden el producto semielaborado a los fabricantes de cereales para desayuno y las cajas de corn flakes son ubicadas en las góndolas de los hipermercados argentinos”, le escribió el presidente de la cámara, Fernando Rivara, al consejero agrícola ante la UE, Arturo Ortiz, a mediados de 2001. Los empresarios sostenían que, en ese momento, las pérdidas para la industria local sumaban entre u$s50 y 60 millones.

De ese momento a la actualidad, la situación no sólo no mejoró sino que se agravó. Sucede que en la Argentina, los productos de la molienda seca están gravados con derechos de exportación del 20 por ciento, igual que el grano de maíz. “Para descomprimir el mercado interno, un grupo de molinos hemos abierto mercados en Angola y Sierra Leona (Africa). Nuestros molinos compiten allí con los europeos y sudafricanos. Pero el actual arancel de 20 por ciento no hace sino alejarnos de esos mercados, lo que deja abierto el camino para que otros países ganen mercados a expensas nuestras”, se quejaron los industriales en una nota elevada a funcionarios de la Secretaría de Política Económica y Producción, a mediados de este año.

¿Producto discriminado?

Alberto Morelli, vicepresidente de la cámara, señalaba ante la consulta de Infocampo, que productos como el girasol confitero o el girasol descascarado embolsado, pagan derechos de exportación de 10 o 5 por ciento, en tanto que los subproductos de la molienda seca del maíz pagan 20 por ciento, aunque se vendan fraccionados, con un packaging especial, y demás cuestiones vinculadas a la venta a consumidor final.

Incluso los productos de la molienda húmeda del maíz tienen derechos de exportación de 5 por ciento, señalan los molineros.

En la nota elevada al subsecretario de Política y Gestión, Guillermo Feldman, hicieron hincapié en que bajar las retenciones a estos productos no tendrá impacto en los precios internos de los productos que componen la canasta familiar

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