Plagas en siembra directa

Preocupados por el crecimiento de nuevas plagas en siembra directa y ante la necesidad de evitar incrementos de plagas que generen problemas de control y grandes pérdidas para los productores agrícolas, Bayer CropScience realizó un seminario sobre las plagas, donde resaltó la importancia del monitoreo.

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02deDiciembrede2003a las08:12

El Manejo Integrado de Plagas (MIP) es una estrategia que utiliza todas las técnicas de control disponibles en forma armónica, con objeto de mantener la población de plagas por debajo del nivel de daño económico, preservando el ecosistema. Los principios básicos son: identificación de las plagas y sus enemigos naturales, monitoreo de lotes, utilización de los niveles de daño económico y la aplicación de insecticidas selectivos. De esta manera, se mejoran los resultados económicos, aumentan los rendimientos y la calidad, se utilizan productos seguros que preservan el equilibrio natural y se previenen problemas de resistencia.

«Debido a que el invierno de este año fue muy seco, la tasa de supervivencia de muchas plagas ha sido mayor a lo normal y, además, se estima un crecimiento del cultivo de soja, muy susceptible al ataque de plagas», comenta Marcos Mares, responsable de marketing de insecticidas de Bayer CropScience. «Con el avance de la siembra directa, aumentaron los problemas de tucuras, grillos subterráneos, hormigas, bichos bolita y se conoce poco sobre monitoreo, umbrales de daño y control de estas plagas», explica Mares. Además, la no remoción del suelo permitió que algunas especies que cumplen parte del ciclo de su vida en el suelo encontraran una mayor tasa de supervivencia en siembra directa que en una labranza convencional. Se observó que estas plagas aumentan su población y año a año se convierten en plagas cada vez más importantes. Sobre la base de un estudio realizado sobre la evolución de la superficie afectada por las nuevas plagas en siembra directa, tanto en la soja, como en el maíz, el girasol y el algodón, se produjo un importante crecimiento, tomando como muestra desde el año 1999 hasta 2002.

Por ejemplo, en 1999, las hectáreas de soja afectadas por nuevas plagas en siembra directa eran 400.000, mientras que en 2002 se incrementaron hasta alcanzar casi 1.600.000 ha. También se presentó un informe relativo a la frecuencia de aparición de las diferentes especies: las más usuales, las tucuras, con 52%; luego las hormigas, con 18%; los grillos, en 12%; los picudos, en 9%; y los bicho bolita, 4%. En cuanto a fauna benéfica, el INTA Oliveros determinó que en promedio de 10 años, los predadores presentes en los lotes de soja fueron: las arañas, con 51%; los hemípteros (Geocoris, Nabis, Orius, Podisus) alcanzaron 33%; la crisopa, 7%; las juanitas, 4%; y las vaquitas, 3%. Por eso se destacó la importancia de recurrir a insecticidas que preserven a estas especies, para favorecer el control natural. Según el informe presentado por Daniel Igarzábal, consultor privado en plagas y decano de la Universidad Católica Argentina de Córdoba, disertó sobre las nuevas plagas en siembre directa y enfatizó: «Monitorear lotes para cuantificar el grado de afección de plagas, con el objetivo de minimizar el impacto de plaguicidas, y conocer aspectos biológicos de los nuevos organismos que afectan la siembra directa son dos de las bases para intentar un cambio de mentalidad, pasando de controlar a manejar plagas».

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