Economía emite señales confusas a los mercados

En un trabajo publicado en Internet que presentaron el viernes último se fijó una apreciación constante del peso. Subirá a $1,49 por dólar al fin del mandato de Kirchner. Esperan fondos frescos del Fondo Monetario en el 2004 y el 2006.

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09deDiciembrede2003a las08:18

Todos los caminos no parecen conducir a Roma en los papers que preparan en Economía, cuando de expectativas de tipo de cambio y refinanciamiento de los compromisos financieros del sector público se trata.

Echando por tierra con la puja que un hace mes se desató entre los técnicos que acompañan a Alfonso Prat Gay y los que asesoran a Roberto Lavagna sobre cuál sería el mejor nivel en el que debía flotar el peso para no afectar la competitividad de la producción nacional y que, previa mediación del presidente Kirchner, se “acordó” en un rango de $3, el viernes pasado, en un trabajo que se bajó en el site de Economía, se insiste con tender a una sostenida apreciación del peso.

De este modo, se alimentaron las señales confusas que en materia cambiaria, de precios y de reestructuración de la deuda emiten los principales responsables de ejecutar las políticas que conduzcan a sacar a la Argentina del estado de default y de contribuir a ingresar en el camino del “estado de bienestar de la población”.

Así, pese a que el viernes pasado la divisa cotizó $2,98, se proyectó para el año próximo una valuación promedio de $2,84, que con leves altibajos llegaría a $2,89 en el 2007.

Esos valores, ajustados por la tasa media de inflación presupuestada, anticipa una apreciación sostenida de la moneda local que no será del agrado de gran parte de la industria nacional, por cuanto significa pasar de un nivel de $2,04 real para el 2003, a $1,80 un año después y $1,49 cuatro años después. Este valor era la meta objetivo que se había fijado la dupla José Ignacio De Mendiguren-Jorge Remes Lenicov.

Refinanciarán los BODEN

Pero eso no es todo lo que se advierte como contradictorio en el documento titulado Argentina Debt Sustainability Analysis-Assumptions, que curiosamente está presentado en inglés, como si los números de los “supuestos para el análisis de la sustentabilidad de la deuda” se interpretaran mejor en la lengua de Shakespeare. También que se confía en el financiamiento de los tenedores de BODEN, que se sumarán a las AFJP y, ocasionalmente, también al FMI.

En el primer caso, se asume que a partir del año próximo los tenedores de los bonos posdefault estarán dispuestos a financiar voluntariamente al Estado con el 35% de lo que reciban del primer servicio de amortización, el cual se ampliará a 50% el año siguiente y al 75% en los posteriores.

El caso de las AFJP era conocido, al menos para quienes analizaron la propuesta de reestructuración de la deuda presentada en Dubai a fines de septiembre pero, en cambio, el trabajo de Economía sorprendió con la intención de obtener fondos frescos del FMI en el 2004, aunque los devolvería con creces el siguiente, pero reincidiría con un 113% de los vencimientos en el 2006.

Esa dependencia explicaría que entre el 2002 y 2003 se haya intentado “hacer buena letra” para contar con reciprocidad cuando lleguen los años de concentración de vencimientos.

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