La cuota de la discordia

El nuevo mecanismo de distribución de la cuota Hilton que la Secretaría de Agricultura anunciará antes de Navidad, que prevé incorporar el criterio de regionalidad en el reparto de los cupos de exportación, amenaza con abrir otro frente de controversia en el negocio del ganado y de las carnes.

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13deDiciembrede2003a las08:52

Mientras que las empresas frigoríficas exportadoras más grandes defienden la posición de continuar con el criterio de otorgar mayor volumen a quien ha exportado más (past performance), las provincias y las pymes buscan una mayor atomización en el reparto. En el libro "Auge y declinación de las carnes argentinas", de reciente publicación, Alberto de las Carreras recuerda que en los 23 años de existencia de la cuota hubo 11 cambios en el sistema de distribución. Esta sería el número 12.

La sucesión de modificaciones, sin entrar en la engorrosa discusión sobre cuál es el mejor criterio, revela que la distribución de la cuota Hilton es uno de los tantos factores que explican el estancamiento de la ganadería, advierte De las Carreras. Y las comparaciones, aunque odiosas, son evidentes. Brasil exporta tres veces más más de carne vacuna que la Argentina. Nueva Zelanda, con un territorio más pequeño que muchas provincias argentinas, es el sexto exportador mundial. Además, la evolución de la producción de carnes no ha sido mejor: en los últimos diez años se estancó en un promedio de 2,6 millones de toneladas.

Para algunos, la ganadería vacuna va camino de convertirse en un negocio marginal, sobre todo si se lo compara con los números de facturación que genera la producción e industrialización de granos. Para otros, en cambio, es un sector que tiene excelentes posibilidades de crecimiento por las fortalezas que se han logrado construir en la rica historia de la ganadería argentina.

Como en otros ámbitos de la vida económica y social del país la falta de reglas claras, de instituciones estables y de una estrategia de largo plazo atentan contra las posibilidades de desarrollo del sector. A su vez, la falta de consenso entre los distintos eslabones y protagonistas que componen la cadena sobre el rumbo por seguir también parecen dificultar el despegue productivo. Quizá sea el momento de encontrar nuevos canales de diálogo para aprovechar las oportunidades que aún se presentan para el negocio del ganado y las carnes.

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