Presión del FMI para mejorar la oferta a los acreedores

Admiten trabas para que se apruebe la primera revisión del stand by de 3 años. Economía afirma que el Grupo de los Siete está presionando al organismo. Cree que Italia es uno de los países más duros. Sigue la discusión para elegir los bancos.

15deDiciembrede2003a las08:18

La reestructuración de la deuda en default complicó la relación entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI), que se resiste a aprobar la primera revisión del acuerdo de tres años prevista para mediados de este mes.

Una alta fuente del Palacio de Hacienda reconoció ayer a LA NACION que "hay una situación tensa" con el FMI, basada en la presión que ejerce el Grupo de los Siete (G-7) para que el Gobierno mejore su oferta a los acreedores privados en la renegociación de US$ 82.000 millones en default y redoble la presión fiscal puertas adentro del país.

"Hay gente en el FMI que no acepta los términos de la carta de intención", indicó un funcionario del gabinete económico.

Entre estos sectores duros presuntamente se ubica, una vez más, la directora ejecutiva del organismo multilateral, Anne Krueger. El viernes pasado, el subsecretario del Tesoro de los Estados Unidos, John Taylor, expresó en una entrevista con la agencia de noticias Reuters algunas dudas respecto de la aprobación de la primera revisión del nuevo stand by en el board y, por lo tanto, de los nuevos desembolsos previstos en el acuerdo.

Dudas

Aunque las autoridades del equipo económico que dirige el ministro Roberto Lavagna se comunicaron con Taylor, subsisten las dudas sobre la actitud que tomarán los representantes del G-7 en el directorio del Fondo Monetario.

Tras la misión técnica del FMI encabezada por John Thornton, el equipo económico daba por descontado que el organismo aprobaría la primera revisión -el informe del staff recomendó al board dar un paso en este sentido, según la fuente-, pero la tensión política por los desacuerdos entre el país y sus acreedores generó una fuerte preocupación en el Palacio de Hacienda. Si bien el equipo económico se niega a hablar de una situación "extorsiva", admite que existe una manifiesta presión de los países desarrollados, que se traslada en forma directa al FMI, para que la Argentina flexibilice su propuesta de canje, que se llevaría a cabo durante el primer trimestre del año próximo. En particular, las quejas del equipo económico apuntan al gobierno italiano, que ejerce la presidencia pro tempore de la Unión Europea.

-Pero las declaraciones del viernes fueron de EE.UU.

-Sin embargo, ellos son los que menos presiones tienen.

Debido a la puja con el G-7, según la fuente, no existe certeza de que el board del FMI apruebe este año la revisión, cuyas metas fiscales y monetarias se cumplieron "con amplitud". Respecto de la renegociación de la deuda con el sector privado, la primera revisión sólo exigía la convocatoria a los bancos organizadores del canje, paso que ya se dio.

Los negociadores oficiales se encuentran en una dura discusión con los bancos preseleccionados que deben organizar el canje para acordar los términos de la propuesta final que se les formulará a los bonistas.

Las entidades financieras pretenden que Economía ofrezca algún incentivo adicional -como una suba del cupón en los nuevos bonos o un pago inicial, entre otras posibilidades- para que la oferta no fracase.

Pedido de un banco

El Palacio de Hacienda ha reiterado que la oferta será dirigida por el Gobierno, no por los bancos, y confía en ingresar a partir del 10 de enero en la última recta previa a la oferta, que en principio contiene una quita nominal del 75% sobre los bonos en default.

Más aún, las máximas autoridades del equipo económico afirman que recibieron "insistentes" pedidos de uno de los principales bancos de EE.UU., que en un principio había decidido no presentarse, para ingresar en el grupo de los siete org

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