Llegó una imprevista misión del FMI

Busca completar la primera revisión del acuerdo de tres años; arribó Thornton para reunirse con Nielsen y Lavagna. El viaje se acordó el viernes en un diálogo entre el ministro y Köhler. Admiten que hay crecientes presiones por la negociación de la deuda con los acreedores privados.

22deDiciembrede2003a las09:19

Una misión del Fondo Monetario Internacional (FMI) arribó al país en las últimas horas para completar la primera revisión del acuerdo a tres años aprobado en Dubai.

Altas fuentes del Palacio de Hacienda indicaron anoche a LA NACION que el imprevisto viaje del auditor John Thornton busca formalmente "analizar las leyes y proyectos de las últimas semanas".

Sin embargo, la fuente admitió que la presión que recibe el FMI por parte de los acreedores privados afectados por el default es "el motivo real" de esta nueva ronda de consultas. En realidad, el Gobierno esperaba tener antes de fin de año la aprobación del directorio de la primera revisión del acuerdo stand by. Pero el Fondo hizo saber a través de su vocero Thomas Dawson que había "temas pendientes".

El viernes último, el ministro de Economía, Roberto Lavagna, mantuvo una "larga y amable" conversación telefónica con el titular del Fondo, Horst Kšhler. En ese diálogo, Kšhler explicó que para el staff y el management era necesario "hacer un seguimiento" de ciertos ejes que formaban parte de la primera revisión.

De inmediato se acordó el envío de Thornton, jefe del caso argentino, que ayer mantuvo una reunión con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Palla, según confirmó el vocero del Palacio de Hacienda, Armando Torres. Junto al auditor, que permanecería hasta mañaña o pasado en el país, estuvo el representante permanente del organismo en el país, John Dodsworth.

El Fondo, según admitió la fuente, "ha recibido una presión muy fuerte de los acreedores" para que se reabra el acuerdo aprobado en Dubai hace sólo tres meses.

En particular, los acreedores privados buscan que el país aumente su superávit fiscal -pautado en el 3% del PBI en 2004 y abierto para 2005 y 2006- para poder destinar más recursos al pago de la deuda en default.

De todos modos, para el Palacio de Hacienda, el FMI es un "observador" en esta negociación. "En esta cuestión nuestra postura es la misma de siempre: se negocia en forma directa con los acreedores, sin la participación del Fondo", indicó, tajante, la fuente de la cartera económica.

De hecho, el propio organismo había afirmado que no quería involucrarse en esta batalla para renegociar US$ 88.000 millones en default.

Pero la creciente presión de los bonistas y del sector financiero en el mundo desarrollado, canalizada a través de los directores y del management, se encargó de colocar al FMI en el medio del ring.

Así, la guerra retórica entre el Fondo y el Gobierno durante las últimas semanas se alimentó, entre otros elementos, con el discurso del presidente Néstor Kirchner en Montevideo, en el que criticó con dureza el rol del Fondo, y la filtración del último reporte del organismo referido a la Argentina, con observaciones críticas hacia la política económica.

Entre otros temas, en este viaje se busca un relanzamiento del diálogo tras los cruces entre las partes, según admitió una fuente del ministerio.

Ahora, el staff del FMI podrá comprobar si la aprobación de algunas leyes registrada desde su última misión, hace unos dos meses -como el paquete antievasión y la compensación a los bancos, entre otras-, es suficiente o no para llevar al board la aprobación de la primera revisión. Torres precisó que "los ejes de la misión los traen ellos".

Tal como adelantó LA NACION, luego de la postergación del encuentro del 17 de este mes, el Ministerio de Economía espera que el directorio que conduce Kšhler trate el caso argentino luego de su receso de fin de

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