“Los productores tendrán otro buen año en el 2004”

Se explica por precios internacionales y tipo de cambio interno altos y bajas tasas de interés en el exterior. Pero la presión fiscal seguirá siendo intensa.

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22deDiciembrede2003a las09:35

Según parece, el 2004 va a ser un buen año para los productores rurales. O al menos eso es lo que opina el economista Raúl Fuentes Rossi. Explicar los motivos le demandó más de una hora, en la presentación que el pasado lunes realizó en el encuentro de fin de año de SEA Consultores, pero básicamente las variables que tienen especial impacto en la economía del productor agropecuario serían, sintéticamente, las siguientes:

1) El tipo de cambio, que seguirá siendo alto. Los gráficos de la evolución del precio histórico del dólar muestran a los valores actuales de la divisa americana por encima del promedio de la década del 80, cuyo tipo de cambio fue también elevado.

2) La firmeza en los precios internacional de los commodities, sumado a un contexto económico global de sesgo positivo. Se toma en cuenta el crecimiento de la economía norteamericana en este último trimestre y la proyección para el 2004 de una expansión por arriba de 4 por ciento. Es un buen signo, a pesar de que la economía de ese país muestre un cierto desorden, consecuencia de un abultado déficit comercial y fiscal.

3) El dólar subvaluado, que actúa abaratando las importaciones de las materias primas agrícolas, las cuales mayoritariamente cotizan en la moneda americana.

4) Las tasas de interés en los EE.UU., que seguirán siendo históricamente bajas, aun cuando pueda esperarse un aumento, luego de tocar el piso actual de 1 por ciento.

5) Los temas vinculados a la renegociación de la deuda externa comenzarían a sentirse a partir de 2005.

“Hoy la Argentina vive de un contexto internacional favorable, con muy buenos precios no sólo de los productos agropecuarios sino también del petróleo y los minerales, de un tipo de cambio interno alto, por intervención activa del Banco Central, que lleva a la expansión monetaria. Esto a su vez derivará en una mayor inflación, que el gobierno estima en 10 por ciento y nosotros en ocho, debido, no sólo a la expansión de la emisión monetaria sino a la reactivación del crédito, el aumento de las tarifas y el ajuste de los salarios”, sintetizó Fuentes Rossi, en diálogo con Infocampo.

“Los productores están en una isla”, ilustró Fuentes Rossi, apelando a las imágenes. Es que para el economista, las condiciones de decadencia social y política aíslan la realidad de los empresarios agropecuarios. En este sentido, un punto de vista interesante que desarrolló es el de asociar a la pobreza como costo de la devaluación y el tipo de cambio alto, situación que se engarza con la aplicación de las retenciones, como paliativo para afrontar el costo social de esa pobreza en aumento.

Según Fuentes Rossi, del gasto del Estado en 2003, $7.150 millones fueron a salarios, 15.300 a las jubilaciones y 6.700 a “transferencias al sector privado”, que no son otra cosa que los planes asistencialistas como Jefes y Jefas de Hogar, Trabajar, etcétera. En el 2001, continuó, esas cifras eran $6.300 millones en salarios, 16.600 en jubilaciones y 1.000(!) en el rubro “transferencias”.

“No veo que fácilmente se pueda resolver, en el corto plazo, el tema de las retenciones y a la alta presión fiscal, en tanto están asociadas al costo social y de la deuda”, comentó Fuentes Rossi. “En este sentido, la presión fiscal en la Argentina por venir seguirá siendo alta, independientemente del gobierno de turno”, concluyó.

En relación con esto, el economista comentó que el gobierno deberá crear condiciones para la competitividad de los productos argentinos en el mundo. “Se necesita credibilidad, instituciones que funcionen, no sólo un tipo de cambio alto”, concluyó.

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