Bunge vuelve tener sede en la Argentina

Muda sus oficinas centrales de EE.UU. Según los analistas, las acciones de la empresa están entre las más prometedoras de Wall Street. El año pasado tuvo ingresos por más de US$ 14.000 millones. La soja, su producto principal.

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26deDiciembrede2003a las08:20

Cuando se desarmen los andamios que rodean el 501 de la calle 25 de Mayo, en enero, el logo de Bunge y Born, tallado en piedra sobre la entrada de la histórica sede de una de las firmas más ilustres -y ahora de mejor desempeño- de América del Sur, habrá sido restaurada su antigua gloria.

"Será magnífico", dijo Raúl Padilla, presidente de lo que hoy se llama Bunge Argentina, refiriéndose al grandioso edificio al que pronto volverán las oficinas centrales de la empresa. "Es señal de que regresamos a nuestras raíces, tanto en términos geográficos como en cuanto a nuestro principal negocio."

Pero en estos días, lo que comenzó en el siglo XIX como un negocio de venta de granos y semillas aceiteras argentino, conducido por las familias Bunge y Born, es parte de Bunge Ltd., una multinacional agropecuaria con sede en EE.UU. y con ingresos, el año pasado, por más de US$ 14.000 millones. Bunge ahora rivaliza con gigantes como Cargill y Archer Daniels Midland. Los analistas de Wall Street la consideran una de las acciones más prometedoras en su sector.

Una larga evolución

Tras la prolongada lucha entre familias en los 90, un grupo de accionistas logró dominar la situación y decidió convertir la compañía en una organización más profesional. Se deshizo de una cantidad de negocios no relacionados con sus intereses principales y otros que perdían dinero en la Argentina y Brasil. En 1999 volvió a mudar su sede, esta vez a White Plains, en los suburbios de Nueva York, y dos años después vendió el 20% de sus acciones en la Bolsa de Nueva York.

Bunge volvió a centrar su negocio en el procesado y la exportación de granos y semillas oleaginosas, fundamentalmente soja, en tres mercados principales: Estados Unidos, Brasil y la Argentina. Según Padilla, alrededor de la mitad de los ingresos de la compañía proviene de América del Sur.

El regreso parece estar dando buen resultado. Desde su debut en la Bolsa de Nueva York, en agosto de 2001, a US$ 16, el valor de las acciones de Bunge se ha más que duplicado. "No hay muchas empresas en ese sector que puedan mostrar semejante desempeño", dijo John M. McMillin, analista de Prudential Equity Group en Nueva York.

A partir de avances tecnológicos recientes y grandes extensiones de tierras en Brasil y la Argentina, fácilmente mecanizadas y con bajos costos de mano de obra, América del Sur vuelve a avanzar hacia un lugar de privilegio. "Antes se consideraba a Estados Unidos como el granero del mundo -dijo McMillin-, pero ahora la mayoría de la gente reconoce que América del Sur se está volviendo más eficiente."

Este año, por primera vez, la producción de soja de la Argentina y Brasil fue mayor que la de Estados Unidos. Y los productores brasileños superaron a los estadounidenses como los mayores vendedores de soja, según el Departamento de Agricultura de EE. UU.

El CEO de Bunge, Alberto Weisser, piensa que las ganancias por acción crecerán entre 10 y 12% al año en el próximo quinquenio, y las ganancias operativas anuales, un 30% o más al año en el corto plazo, pese a un reciente alerta por caída de ganancias y un ingreso neto por debajo de las expectativas el tercer trimestre, por una cosecha de soja menor que la esperada en EE. UU.

Si bien un 55% de las ventas de la firma proviene de la soja, los analistas dicen que el crecimiento de las cosechas en América del Sur puede más que compensar la caída en EE.UU.

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