El dilema de la mayor recaudación
En uno de los tres debates entre Al Gore y George W. Bush en la pasada campaña presidencial en EE.UU., el tema que discutían los candidatos era qué hacer con el superávit fiscal que en ese momento tenía el gobierno federal.
Gore proponía destinarlo a más planes sociales, particularmente el sistema de salud. Por su parte, Bush sostenía que el superávit era propiedad de los contribuyentes y, en consecuencia, su propuesta consistía en devolverle al contribuyente esos fondos reduciendo impuestos. En rigor, ambos candidatos proponían reducir o eliminar el superávit fiscal. Uno aumentando gastos y el otro reduciendo impuestos. Salvando las distancias entre la situación económica y política de EE.UU. y la actual de la Argentina, cabría formular un debate similar: ¿qué hacer con el aumento de la recaudación?
El Gobierno parece estar siguiendo la receta de Gore, dado que el 65% del aumento de la recaudación de 2003 fue destinado a financiar el incremento del gasto corriente. Todo parece indicar que el Gobierno entiende que el Estado debe corregir las "injusticias" que genera el mercado. Para ello, la herramienta gasto público y planes sociales sería la solución y, además, produciría un efecto derrame al revés.
Hay dos clases de argumentos que permiten dudar de la eficacia en el largo plazo de la estrategia elegida.
