Deuda: el G-7 exige al país que negocie "de buena fe"
Las naciones desarrolladas piden un diálogo constructivo con los acreedores privados. El mensaje fue enviado por el director del Tesoro francés. El Gobierno aclaró que los bonistas sufrirán "grandes pérdidas". Economistas opinaron que se debe mejorar la oferta.
El poderoso Grupo de los Siete (G-7), que reúne a las naciones más ricas del mundo, dijo ayer, a través del director del Tesoro francés, Jean-Pierre Jouyet, que le pedirá al gobierno argentino "que inicie un diálogo constructivo y de buena fe con el conjunto de los acreedores" con quienes la Argentina debe canjear bonos en default por unos US$ 88.000 millones.
Pese a que el pedido es repetido, trajo más preocupación a la administración de Néstor Kirchner porque parece marcar un punto de inflexión. Esta vez, la advertencia de Jouyet (tiene la misma jerarquía que Snow) no fue hecha en nombre de un país en particular, sino de todo el bloque (Estados Unidos, Francia, Gran Bretaña, Italia, Canadá, Japón y Alemania), por eso no puede ser desoída, dijeron analistas a LA NACION. Las diferencias que estas naciones mostraron dentro del Fondo Monetario Internacional a la hora de aprobar la primera revisión del acuerdo con la Argentina, la semana pasada, esta vez parecen haberse diluido.
En lo que va del año, ésta no es la primera vez que desde el exterior se reclama al país "buena fe" a la hora de negociar. Ya lo habían hecho el secretario del Tesoro norteamericano, John Snow; la vicedirectora del FMI, Anne Krueger, y el Comité Global de Bonistas Argentinos (reúne a acreedores europeos y japoneses).
