Problemas con la luz, el gas y los caminos.
Preocupación empresaria por las deficiencias estructurales.
Los productores agropecuarios de Tucumán opinan que el Gobierno debería generar el ámbito adecuado para el normal desenvolvimiento de la actividad económica.
El sector agroindustrial tucumano fue, a lo largo de las últimas décadas, uno de los pilares básicos de la economía provincial, generador de mano de obra genuina, de divisas tangibles y de una fuente inagotable de recursos que lo convirtieron en el motor de la economía provincial. Quien niegue esto, no conoce la verdadera realidad de la economía tucumana.
Pero lamentablemente en los últimos años, la agroindustria ha experimentado un elevado nivel de pérdida de competitividad ante la falta de políticas agropecuarias y de inversiones en infraestructura por parte de los Estados provincial y nacional, que lo hicieron enfrentarse con un escenario complejo e impredecible, en el que se requerían importantes decisiones, capaces de asegurar un futuro sin conflictos y que debieron ser acometidas con energía y urgencia.
Hace unos años atrás era imposible pensar cómo, en una provincia donde se encontraba enclavado el polo citrícola más importante del mundo, dicha actividad pudiera quedar paralizada ante una faltante segura de gas industrial que complicaría el normal funcionamiento de sus fábricas. También era impensable pensar que una empresa multinacional distribuidora de energía eléctrica radicada en Tucumán pudiera correr el riesgo de verse colapsada ante la faltante de ese mismo gas y, por consiguiente, disminuir o suspender la distribución de energía eléctrica con la gravedad que esto conllevaría.
