Un banco que crece al mando de un biólogo y un filósofo

Su estrategia central es hacerse fuerte en el negocio de tarjetas de crédito del sector ABC1.

10deMayode2004a las08:20
Un filósofo y un biólogo son los encargados actualmente de llevar las riendas de un banco argentino. Además, prefieren evitar autodefinirse como "banqueros". Si de etiquetas se trata, aseguran que prefieren elegir una que diga algo más o menos cercano a los servicios o a lo comercial, aunque no saben bien qué.

Alejandro Estrada (h) es gerente general del Banco Privado de Inversiones (BPI), pero detrás suyo aparece el título de Filósofo, con posgrados cursados en los Estados Unidos.

En la tarjeta personal de Claudio Aguirre dice "gerente comercial", quizás porque resultaba más conveniente que poner "biólogo" con muchos años viviendo de lo que le pagaban en el Conicet y en la Dirección Nacional Antártica, un organismo que le permitió realizar ocho campañas (24 meses) en la Antártida.

El Banco Privado basa toda su estructura en el negocio de las tarjetas de crédito. Sus accionistas definieron apuntarle a la parte de la sociedad que más ingresos tiene —a los ABC1, como se los denomina en la jerga del marketing. A partir de allí exprimen cada huella que van dejando sus clientes como usuarios de su tarjeta, para armar toda la estrategia para hacer ganancias.