En el sector agropecuario
El campo, con el espíritu de Marco Polo
Gran parte de la delegación estará integrada por empresarios del sector agroalimentario, entre ellos los presidentes de la Sociedad Rural Argentina, de Confederaciones Rurales Argentinas y de Coninagro. Alcanza con repasar las cifras del intercambio comercial para entender la importancia del mercado chino. En 2003 las exportaciones del agro se duplicaron respecto del año anterior y alcanzaron los 2350 millones de dólares. China representa el 14 por ciento de las exportaciones agroalimentarias argentinas. El complejo oleaginoso es el responsable de ese salto notable de las ventas externas. Pero nunca como ahora existen posibilidades de expandir ese crecimiento hacia otros productos. La Secretaría de Agricultura intentará que se firmen protocolos de reconocimiento sanitario que abrirán la llave a las ventas de carne vacuna, cítricos, manzanas y otras frutas. También hay cartas de intención entre empresarios para vender genética para los rodeos chinos. Y también hay posibilidades para lácteos, maíz pisingallo, carne aviar... y la lista puede ser interminable.
Es que China, más que un país, es un continente. En 2050 se convertirá en la principal economía del mundo. Hay muchos que creen que ya lo es por su capacidad de provocar efectos contundentes sobre la oferta y demanda mundial de las commodities con cada uno de sus movimientos.
Pero sería un grave error ver a China sólo como un mercado comprador de alimentos porque tiene 1200 millones de habitantes y su economía crece a tasas superiores al 9 por ciento anual. Como todo gran país vive del comercio: importa y exporta en grandes volúmenes. Sus funcionarios quieren revertir el saldo negativo de la balanza comercial con la Argentina que en 2003 superó los 700 millones de dólares. Cuando el presidente de Cargill Argentina, Héctor Marsili, dijo que se debería permitir la compra de textiles chinos a cambio de aumentar las ventas de agroalimentos, abrió un debate fundamental para el perfil productivo del país. Aunque la cadena textil rechazó ese comentario, lo cierto es que ese tipo de definiciones deberían analizarse en profundidad porque el impacto que tendrá un mayor acercamiento con China en los próximos años, como lo explica Juan Llach en la página 10, alcanzará a todo el aparato productivo. El campo, en estas situaciones, lleva las de ganar.
