Por primera vez, Estados Unidos pide flexibilidad a los acreedores
Alan Larson indicó que los bonistas deben aceptar que se redujo la capacidad de pago del país. Así y todo, dijo que la Argentina debe aprovechar este momento de crecimiento para salir del default.
Por"Creo que tienen que reconocer que la capacidad de pago de la Argentina es inferior a la que pensaban cuando adquirieron los bonos", señaló ayer Alan Larson, el subsecretario para Asuntos Económicos del Departamento de Estado. La expresión debe haber sonado como música en los oídos del Gobierno. De hecho, en el Ministerio de Economía había un clima casi exultante, luego de la reunión con el ministro Roberto Lavagna.
Sin embargo, Larson, un hombre alto, canoso, que mide sus palabras con báscula, dijo también que ambas partes —Gobierno y bonistas— tienen que ceder algo, para alcanzar un acuerdo "que supere la prueba del tiempo".
"Estamos entrando en una fase en la que todas las partes tienen que hacer un buen esfuerzo para hallar una solución que sea en el interés de todos", indicó el funcionario, quien es un auténtico sobreviviente en Washington: en el mismo puesto en el Departamento de Estado pasó de la administración de Bill Clinton a la de George W. Bush.
El enviado de Washington insistió varias veces en que esta "es una gran oportunidad" para que Argentina llegue a un acuerdo con los acreedores, ahora que alcanzó crecimiento, estabilidad fiscal y hasta redujo en algo la pobreza. Es más: dijo que hizo "sugerencias" sobre cómo avanzar en la discusión de la deuda, aunque no reveló cuáles eran.
Y también les regaló una frase a los bonistas. Aunque no los mencionó por su nombre, es obvio que se refería al Comité Global de Tenedores de Bonos de Argentina (GCAB, en inglés), el grupo más organizado del extranjero. "Será importante para los acreedores sentirse que se han hecho serios esfuerzos para escuchar sus sugerencias e ideas". Dijo también que el Gobierno tiene que demostrar que "existe un compromiso y credibilidad detrás de sus propuestas".
Aunque Larson dijo que él "no es ni un mediador ni hombre que hace acuerdos" por la deuda, sus palabras tienen peso: es la persona que le habla en el oído a Colin Powell, el secretario de Estado, sobre temas económicos. Sin embargo, en estos asuntos no siempre hay coincidencia entre la posición de la diplomacia y del Departamento del Tesoro, que maneja los resortes financieros en Washington. Así y todo, el Gobierno le dio mucha importancia a su visita. Lo recibieron Lavagna, el canciller Rafael Bielsa, y luego de su conferencia de prensa en el hotel Sheraton, lo fue a ver directamente al presidente Néstor Kirchner a la Rosada.
En su encuentro con periodistas, en el que ni probó una gota de agua, Larson elogió numerosas veces la recuperación económica, pero también pasó un aviso en favor de las privatizadas. Específicamente, reclamó por la pesificación de contratos, "que han producido pérdidas grandes para los inversores extranjeros". Cuando le preguntaron si al gobierno de Estados Unidos le preocupaban las protestas sociales, dio un par de calibradas vueltas diplomáticas, y concluyó que el deseo es que "haya seguridad de contratos, seguridad jurídica y seguridad física. Se aplica en México, en los Estados Unidos, me sorprendería que no se diera en la Argentina".
En sus encuentros con el Gobierno, Larson no sólo habló de la deuda. Repasó temas regionales, como Venezuela y Bolivia, y comerciales, como las negociaciones del ALCA y la OMC.
