A propósito de la ley contra la extranjerización de tierras
Un Secretario de Estado que perdió la brújula
Ratificó, así, su posición en torno a este tema vital para todos los argentinos. Y que, vale reiterarlo, involucra, además de la permanencia y/o acceso a la tierra de los auténticos productores en su medio de trabajo, cultura y producción, a la soberanía territorial, a los recursos suelo, agua, reservas energéticas, medioambiente, etc., que terminan enajenados a favor de inversores y especuladores circunstanciales.
En las últimas horas, esas voces se multiplican entre los sectores más conservadores de la sociedad, repudiando la iniciativa de esta organización que fue recientemente presentada en la Cámara de Diputados de la Nación por dos legisladores del partido gobernante. Y no sorprende. Son las voces de siempre. Las que se niegan a todo cambio que implique mejorar la calidad de vida del conjunto. Las de quienes defienden un status histórico, fuertemente ligado a grandes intereses y, consecuentemente, a nuestros fracasos sociales, que no son otros que los de la nación misma.
