Preocupa el arrendamiento de campos por las corporaciones agropecuarias

Dicen que en cada cosecha se pagan mayores alquileres y hay más tierras en manos de pooles de siembra.

31deAgostode2004a las08:43
Murphy.- El titular de Federación Agraria Argentina (FAA), Eduardo Buzzi, calificó de preocupante la concentración del arrendamiento de tierras en pocas manos y dijo que esa situación, de intensificarse, "podría socavar los pilares del cooperativismo agropecuario y, por ende, la desaparición de pequeños y medianos colonos". El gremialista recorrió el sur santafesino en el marco del programa "Por una agricultura con agricultores".

Buzzi no se mostró tan alarmado por la compra de campos por parte de unos pocos, "pero sí por el alquiler de las tierras porque significa que cada vez son más los campos controlados por los pooles de siembra y casi siempre los alquileres están a cargo de las corporaciones agropecuarias".

"Cada período se pagan mayores alquileres y nadie sabe bien cómo se hacen, por lo que a uno lo lleva a pensar que con esta operatoria atípica se estaría lavando dinero en los últimos tiempos", disparó el sindicalista, quien de inmediato remarcó que "este tipo de hechos atenta directamente contra las cooperativas".

En ese sentido, explicó que "en Murphy, la gente de la Cooperativa San Martín nos explicó que la situación de esa institución se está complicando porque cada vez hay menos productores que necesitan de los servicios de las cooperativas para funcionar".

"El centro del problema es una cuestión sencilla de explicar pero reviste una enorme gravedad: las grandes organizaciones venden la cosecha directamente a puerto y los insumos los compran al por mayor, sin necesidad de establecer lazos comerciales con las empresas de cada lugar", sentenció Buzzi.

El fenómeno de la venta de tierras comenzó hace varios años y fue uno de los principales motivos de la desaparición de miles de pequeños y medianos productores agropecuarios. La razón principal fue la falta de rentabilidad en el sector -sobre todo en la década del 90- y por la ausencia de criterio en el laboreo. Esa situación permitió que las corporaciones agrarias se lanzaran a alquilar los campos a aquellos productores que veían a la operatoria como una salida a la crisis que se les planteaba.

"El pequeño colono que alquilaba su campo al vecino tuvo que sufrir una brutal competencia desleal de los pooles de siembra, hecho que derivó en que esos mismos campos cambiaran de arrendatario", detalló Buzzi para luego explicar que "esas mismas corporaciones fueron las que se devoraron a muchos pequeños productores del país".

"Ante esta realidad los productores perdieron el control sobre el uso de la tierra, pero hay que aclarar que hubo un retroceso en cuanto a la tenencia de la tierra, y éste fenómeno es el que actualmente está preocupando mucho a la Federación Agraria", apuntó.

En la provincia de Santa Fe el precio de la hectárea varía de acuerdo a la región en que se encuentra. En la zona de Elortondo, Chovet, Murphy o Venado Tuerto, se hicieron operaciones de hasta nueve mil dólares por cada unidad, lo que representa un claro ejemplo del alto valor de la tierra. Por ese motivo, en este tipo de negocios las grandes corporaciones optaron por no invertir directamente en la compra de campos, pero sí prefirieron arrendarlos.

Para Buzzi la situación actual del agro es aceptable si se la compara con décadas pasadas. "Ya no hay tantos remates ni ejecuciones como en los años noventa, pero se evidencia que hay un control de la tierra mediante el pago de alquileres sospechosos por parte de los fondos de inversión o pooles de siembra", sostuvo.

"De esta manera, el pequeño productor actúa marginalmente del negocio de la soja, porque la mayor parte de las ganancias se la llevan las corporaciones. Además pone en serio riesgo las formas asociativas tradicionales como las cooperativas y las estructuras sociales de cada comunidad", pun

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