La demanda mundial crece en forma sostenida
La Argentina, que en los años 30 estaba entre los principales productores del mundo, tiene la posibilidad de retomar su liderazgo.
La Argentina fue uno de los principales productores de lino del mundo, y llegó en la década del 30 a tener una superficie cultivada de 3 millones de hectáreas. En esa época, sus principales usos eran industriales, tanto para producir aceite para pinturas como fibra textil.
Con el desarrollo de aceites industriales sintéticos de origen mineral y por la sustitución de las fibras de lino por las de algodón u otros orígenes también sintéticos, el cultivo fue desapareciendo a nivel mundial. Esto también ocurrió en nuestro país, donde hoy se cubren sólo 25.000 hectáreas con este cultivo. De esa superficie, el 70% se ubica en Entre Ríos y el resto en el sur de la provincia de Buenos Aires y el norte de Santa Fe.
Sin embargo, en los últimos años -debido a investigaciones realizadas en los países desarrollados, especialmente Canadá- quedaron en evidencia los beneficios que éste cultivo produce para la salud humana.
