La maquinaria agrícola bajó un cambio
La fuerte caída en las cotizaciones de los granos obliga a una desaceleración del sector que se reflejará en el volumen de producción.
"En este momento, seguimos trabajando a pleno, pero el panorama que vemos para el año que viene es completamente diferente", prevé Carlos Pierobón, con planta de sembradoras en Cruz Alta (Córdoba).
"Va a haber una retracción de la demanda, habrá que ver cómo atajarla", confirma Carlos Montano, de la empresa Crucianelli, de Amstrong (Santa Fe).
Numerosas poblaciones de esas dos provincias -en las que se radica el 70 por ciento de las fábricas- experimentaron en los últimos dos años una vertiginosa recuperación económica, por el doble efecto que derramaron la recomposición del tipo de cambio y la trepada de los precios agrícolas, en particular de la soja.
En ese contexto, por momentos, las fábricas de maquinarias para el campo y los talleres ligados a ellas que no dieron abasto con su producción. En sus pueblos, empujaron los índices de desocupación para abajo y hasta hubo lugares en que fueron generadoras de desocupación cero.
