Lavagna prometió otra baja en el impuesto al cheque
También impulsará el reemplazo de las retenciones por otro gravamen a las ganancias.Sin embargo, no precisó plazos.Defendió la pesificación y volvió a cuestionar el modelo económico de los noventa.Críticas a la eliminación del límite para las indemnizaciones.
Fue suficiente para contentar a unos cuantos. Aunque, valga la advertencia, Lavagna no fue concesivo. Como en la mayor parte de estas presentaciones, usó la ironía, criticó la década del 90, cuestionó muchos de los argumentos y quejas empresariales, y respaldó la pesificación y las nuevas condiciones que rigen la ley de riesgos de trabajo. Sin embargo, defendió cuestiones que los ejecutivos consideran elementales, como la propiedad privada. Y dijo, por ejemplo, que la emergencia económica del año próximo sería una "emergencia light" que iría desapareciendo de a poco. Se despidió con el mensaje de que éste era el momento de apostar por la Argentina.
Mirada hacia los noventa
Uno de los contrapuntos comenzó cuando se lo consultó acerca de impuestos que alguien del público definió como distorsivos. "¿Y quién dice que sean impuestos distorsivos? -contestó el ministro-. ¿Ustedes? Porque, ojo, que ustedes no son toda la sociedad. ¿Quién dijo que las retenciones son un impuesto distorsivo? En todo caso, son un pésimo impuesto a las ganancias. Lo mejor sería pasar, en el futuro, de un impuesto a las ganancias tosco a uno bien diseñado que las reemplazara. Las retenciones no van a desaparecer, pero se van a transformar."
