En el exterior esperan para ver qué hacer
La estrategia de muchos bonistas es que una baja aceptación del canje obligue al gobierno argentino a mejorar su propuesta de pago
Otros inversores están resignados y después de más de tres años de espera lo que quieren es recibir aunque sea algo
Nielsen viajó ayer a Italia para continuar con el road show
Miami.- A ningún inversor le gusta que le paguen 27,30 o 33 dólares cuando puso 100, pero eso no implica que necesariamente vayan a rechazar la oferta de pago que comenzó a hacerles la Argentina.
Es lógico el disgusto de los inversores que en Miami se encontraron con el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, en la primera escala del road show (gira promocional) del canje de la deuda en default, pero la resignación a cobrar algo después de tres años de cesación de pagos se ha convertido en una opción bastante extendida, según pudo comprobar aquí LA NACION en diálogos con operadores y analistas.
Existen otras dos alternativas entre esta clase de acreedores. Una consiste en esperar hasta ver qué hacen los demás, para -finalmente- decidir si sigue o no al rebaño, estrategia muy habitual en el mundo de las inversiones financieras.
Los funcionarios argentinos entienden que si una gran mayoría de bonistas participa en el canje, los indecisos se sumarán porque saben que corren el riesgo de quedarse con un papel que sólo servirá para litigar ante los tribunales, en lo que constituye un camino largo e incierto.