EE.UU. pidió por los que no entraron en el canje de deuda.

Reclamó que la Argentina tenga una "estrategia clara" para con los tenedores de bonos...

12deMayode2005a las08:05

Washington.- El diálogo en marcha entre la Argentina y el Fondo Monetario Internacional (FMI) enfrentó ayer un escollo imprevisto cuando el Tesoro estadounidense señaló que el Gobierno deberá mostrar una "estrategia clara" para compensar a aquellos acreedores que rechazaron la oferta de canje.

El subsecretario de Asuntos Internacionales del Tesoro, Randall Quarles, insistió en el Congreso en que, para la administración norteamericana, "la Argentina necesita tener una estrategia para lidiar con los tenedores que no participaron en el canje", un planteo compartido por los países que integran el poderoso Grupo de los Siete (G-7).

Quarles avanzó, sin embargo, un paso más y, por primera vez, deslizó que ofrecer una estrategia "realista", como pide el FMI, o "clara", como plantea el Tesoro, incluiría evaluar el lanzamiento de una segunda oferta o de otra opción financiera para los llamados hold-outs.

"Parte del problema -y creo que es un serio problema para la Argentina- es que aprobaron una ley que dice que no se encargarán del 25%" de los bonos que quedaron fuera de la reestructuración por decisión de sus tenedores, por cerca de 24.500 millones de dólares.

Quarles esbozó la posición del Tesoro mientras el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, discutía con los técnicos del Departamento para el Hemisferio Occidental del FMI la situación económica y financiera del país para completar el demorado informe anual del artículo IV.

La comitiva, que también integran el secretario de Coordinación Técnica, Leonardo Madcur, y el subsecretario de Financiamiento, Sebastián Madcur, mantuvo un cerrado hermetismo desde que arribó a esta ciudad y evitó replicar los argumentos de Quarles.

"Fueron comentarios hechos ante el Congreso, adonde fue a pedir fondos para su oficina del Departamento del Tesoro. Los consideramos como «ruidos externos»", expresó un funcionario argentino a LA NACION.

El objetivo de Nielsen es que la revisión sobre las variables argentinas termine cuanto antes y se presente al directorio del Fondo antes de julio para iniciar las negociaciones que permitan firmar un nuevo acuerdo. El Ministerio de Economía intenta que el FMI conceda el refinanciamiento de los pagos de capital e intereses que pueden prorrogarse durante los próximos dos años, por entre US$ 6400 y 4500 millones, tras la suspensión indefinida del anterior acuerdo por el incumplimiento de las condiciones impuestas por el Fondo.

Temas pendientes

El gobierno argentino evitó completar las reformas del régimen tributario -incluyendo la eliminación de impuestos "distorsivos"- y del sistema financiero y bancario, además de postergar la negociación de las tarifas de los servicios públicos y la sanción de una nueva ley de coparticipación federal. Pero, según el Fondo y, desde ayer también el Tesoro, el Congreso argentino complicó las negociaciones al aprobar la ley que vedó a la Casa Rosada mejorar la oferta de canje, que rondó los 30 centavos por dólar.

La ley representa un "serio problema", comentó Quarles durante una audiencia ante un comité de legisladores del Congreso estadounidense que reclamó más dureza a la Casa Blanca.

"Espero que el FMI y Estados Unidos insistirán en que el FMI tome una línea dura", amonestó el presidente del Comité, el republicano de Arizona James Kolbe, tras señalar que debería presionarse a la Argentina para que negocie con los hold-outs como paso previo a apoyar un nuevo acuerdo.

La respuesta de Quarles, que asistió al comité para pedir US$ 1460 millones para los programas internacionales del Tesoro, fue la que esperaban escuchar los legisladores más reticentes. La Argentina debe buscar un modo de compensar a los acreedores, comentó.

"Deben tener una estrategia clara que no pu

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