Parrilleros, para revalorizar al maíz.

La posibilidad de dar valor agregado a la producción de maíz es una idea que Luis Picat trabajaba en su cabeza desde hace varios años...

27deMayode2005a las08:44

Barranca Yaco. La posibilidad de dar valor agregado a la producción de maíz es una idea que Luis Picat trabajaba en su cabeza desde hace varios años.

Más allá de la utilización del grano forrajero dentro del modelo ganadero que desarrolla en el norte de Córdoba, los híbridos de alto valor (MAV) fueron el puntapié inicial para comenzar a materializar esa intención, hace ya cuatro años. Así, optó por la producción bajo contrato de maíces con mayor cantidad de aceite y de gran demanda en la nutrición animal, lanzados al mercado por Renessen (el matrimonio que formaron hace ya seis años Monsanto y Cargill para desarrollar genética diferencial). Estos maíces, dentro de un esquema mixto, le permitieron obtener un plus de precio de entre cinco y siete dólares por tonelada comercializada.

Sin embargo, sus inquietudes sobre cómo darle más rentabilidad a un cultivo que considera “clave” en el sistema agrícola no se detuvieron.

El encarecimiento de los fletes (casi 500 kilómetros desde el campo a los puertos de Rosario), los mayores costos de producción y la caída en el precio del maíz en la presente campaña –un 30 por ciento en relación con los primeros cuatro meses de 2004– son razones suficientes para buscarle nuevos nichos.

Del abanico de opciones analizadas, la integración de la agricultura a una cadena alimenticia fue la elegida. “Nos inclinamos por la producción de pollos parrilleros como una forma de darle más valor agregado no sólo al maíz sino también a nuestra propia producción de soja”, comentó Luis Picat.

La conversión de los granos en carne comenzó a tomar forma de unidad de negocios. Alto Grande Avícola SA es la denominación de la granja que el productor y tres socios tienen en funcionamiento desde comienzos de año en Barranca Yaco, a 30 kilómetros de Jesús María, y que fue recorrida por La Voz del Campo.

Más rentables

Con un alto grado de automatización, el establecimiento tiene una capacidad para engordar 100 mil pollos cada 45 días (a los que se agregan otros cinco a 10 días de sanidad).

Cuatro instalaciones de 1.875 metros cuadrados cada una albergan desde hace 24 días a la primera camada de aves que estarán listas para la faena en menos de un mes. “Cada nave tiene actualmente 23 mil pollos. Pero la idea es llegar al próximo ciclo con 25 mil animales”, remarcó Picat.

Si bien los números del emprendimiento aún tienen la tinta fresca, las proyecciones presupuestadas muestran que la transformación de la soja y el maíz en alimento para las aves aporta más ganancias que su comercialización como grano.

De acuerdo con los cálculos realizados por el productor, con una ganancia de 0,60 peso por pollo, el valor agregado a cada tonelada de maíz y soja rondaría los 150 pesos. “Por mes estamos usando 100 toneladas de maíz y otras 100 de soja”, acotó.

Con un consumo anual de 2.400 toneladas, el valor que le agrega a los granos su conversión en carne ronda los 360 mil pesos. “El costo beneficio está dado en el ahorro de flete, los gastos de comercialización y en los porcentajes de merma por calidad que acá se diluyen”, sostuvo el productor.

Una planta de molienda, con capacidad para procesar 3.500 kilos de ración por hora es la encargada de elaborar el alimento balanceado para la granja. Los tres componentes principales de la alimentación son maíz, soja en grano y el pellet (harina) de soja. El menú se complementa con aceite vegetal y el aporte de micronutrientes concentrados. La soja y el maíz, en proporciones casi similares, representan el 92 por ciento de la ración.

Mientras espera que las 350 hectáreas de maíz de alto valor estén listas para cosechar (fueron sembradas en forma tardía por la falta de agua)

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